Devaluación del “te quiero”

– Te quiero.

– ¿Por qué me dices esas cosas? Solo nos hemos visto tres veces.

– Porque te quiero. Eres lo mejor que me ha pasado nunca.

Vivimos en una sociedad mayoritariamente consumista que continuamente hace todo lo posible para cambiar nuestras formas de vida. Incesantemente la publicidad nos bombardea y nos obliga a adquirir todo tipo de objetos, en muchos casos, innecesarios para no perecer y sentirnos parte de la colectividad. Ese mismo mundo nos induce, en muchas ocasiones, a tener una relación sentimental a cualquier precio, sin importar el proceso en sí ni las posibles consecuencias que se puedan derivar si el vínculo no llega a buen puerto. Somos clientes de amor.

¿Cuánto tiempo hemos esperado -esperamos- para decir “te quiero” a una persona? Seguramente las respuestas no coincidan de un individuo a otro, ni siquiera ese mismo sujeto podrá decir si la espera es siempre la misma cada vez que empieza una nueva relación. Quizá la respuesta más correcta, independientemente del tiempo que esperemos, sea que no lo decimos hasta que la otra persona no nos hace sentir lo necesario para expresar algo tan bonito.

Sin embargo, en los últimos años todo esa espera, todo ese proceso que hace que una persona llegue a decir “te quiero”, está desapareciendo. Son muchas las muestras de cariño que realizamos en cuanto tenemos la oportunidad de ello sin importar en verdad qué sentimos en esos momentos, solo por pura inercia, por el miedo impuesto por la sociedad a sentirnos solos, intentamos atar a la otra persona a partir de esa muestra de afecto por temor a que se marche.

Vivimos en una época donde el valor del “te quiero” ha saltado por los aires. Lo decimos en cuanto se nos brinda la oportunidad para ello: el encuentro con un amigo que hace tiempo que no vemos, a los pocos días -o pocas semanas- de conocer a alguien especial, al compañero de clase cuando nos deja los apuntes de aquel día que no pudimos asistir… Declaramos en tantas ocasiones ese sentimiento que estamos perdiendo su verdadero significado, la magia que se puede esconder tras esas palabras.

Decir “te quiero” implica, desde mi propia experiencia, llegar a sentir que la otra persona es muy importante en ese momento de tu vida, que esa sensación se presentará gracias a la vivencia de numerosas experiencias junto a ella a lo largo de meses, que ese afecto irá apareciendo progresivamente en nuestras vidas, haciéndonos sentir como nunca antes lo habíamos estado.

Toda espera merece la pena, solo hace falta saber aguardar, ir viviendo poco a poco todo aquello que hará que un día, finalmente, puedas llegar a decir “te quiero” porque lo sientes de verdad. No hay que precipitarse porque, tal vez, eso provocará en la otra persona el efecto contrario al deseado:

ME DIJISTE: TE QUIERO,

YO TE DIJE: ESPERA.

IBA A DECIR: TÓMAME,

Y ME DIJISTE: VETE.

813. Truffaut, Paula Bonet

Escrito en febrero de 2015.

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