“Las reglas del método sociológico”, de E. Durkheim

DURKHEIM, E., Las reglas del método sociológico. México D. F.: FCE, 1986.

***

Introducción a Émile Durkheim y su contexto[1]

Émile Durkheim nace en Épinal un 15 de abril de 1858 en el seno de una familia judía donde existían antepasados rabinos. Tras una infancia en la que se vio reprimido debido a una concepción de la vida seria y austera influida por sus progenitores, ingresa en la Escuela Normal Superior en 1879, tras dos intentos fallidos. En esta institución de enseñanza, que se podría tachar de internado de intelectuales, rompe definitivamente con el judaísmo debido a la íntima amistad mantenida, entre otros, con J. Jaurés y Henri Bergson. Durante sus enseñanzas aprendió que la filosofía debe acabar en una práctica política y social, y comprendió –debido a la influencia del historiador Fustel de Coulanges– que el rigor en el método de análisis de las ciencias tiene que ser un deber moral[2]. Tras su paso por la Escuela Normal Superior, obtiene la agregaduría en 1882.

En 1887 se casa con Louise Dreyfus –con la que tendrá dos hijos: Marie y Anduve– y se muda a Burdeos. En esta ciudad estará durante quince años, siendo éstos los más productivos y durante los cuales escribirá obras como La división del trabajo (1893), Las reglas del método sociológico (1895) y El suicidio (1897). Durante estos años impartirá numerosas conferencias que serán consideradas de una claridad insuperable y numerosos cursos públicos sobre ciencias sociales donde expondrá sus ideas fundamentales y su desarrollo y el pensamiento de autores como Aristóteles y Hobbes.

Tras su estancia en Burdeos, se traslada a París en 1902 donde fundará la revista L’Année Sociologique y donde comenzará a impartir clases en la Universidad de la Sorbona. Allí convivirá con la sociología –aún no separada de la filosofía– popular de Europa y EE. UU. que tiene como autor principal a Herbet Spencer –considerado en Francia como el descendiente de Comte– y a sus obras The study of sociology y The principles of sociology. Como referencia académica, frente a este planteamiento de una sociología más sistemática, defenderá –hasta el día de su muerte en noviembre de 1917– que la sociología debía ser una ciencia autónoma, independiente, de la filosofía. De esta forma, en Las reglas del método sociológico expone su propio método, sus reglas y el propio objeto de estudio, de conocimiento, de esta nueva ciencia. Desde entonces será considerado, junto a Karl Marx y Max Weber, como uno de los fundadores principales de la sociología.

Idea principal e ideas secundarias

Con la publicación de la primera edición de Las reglas del método sociológico en 1895, Durkheim pretende separar por completo la sociología de la filosofía. Hasta entonces, la sociología era vista como una rama dependiente del pensamiento filosófico, pero tras la exposición de todos los planteamientos que se encuentran en la obra, pasará a ser considerada como una ciencia autónoma que dejará de nutrirse de la filosofía para nutrir directamente a ésta. Para ello criticará los planteamientos y métodos que hasta la fecha se han dado y que tienen como cabezas visibles a autores como Comte, Spencer y J. S. Mill.

Cabría preguntarse ahora por qué decide separar la sociología de la filosofía. Durkheim realiza esta tarea porque quiere estudiar los hechos sociales de una manera científica tal como recoge en el prólogo de la primera edición. Para eso el sujeto encargado de su estudio, el sociólogo, tiene que abandonar todo prejuicio, toda prenoción de corte ideológica, que le impide realizar el análisis y expresar el resultado de su estudio de un modo objetivo.

Para dar cuenta de todo ello expone qué se tiene que entender por hecho social y cuál sería el método idóneo que hay que seguir para dar cuenta de él. A lo largo de los diferentes capítulos, Durkheim nos muestra las diferentes reglas que se corresponderían a dicho método. Para ello dedica los capítulos II al VI tras exponer previamente en el primer capítulo la definición de un hecho social. Por último, en la conclusión, resume todo su planteamiento y vuelve a recordar al lector cuál ha sido su propósito en la obra que, como ya se ha dicho, no es más que separar la sociología de todo el planteamiento filosófico y hacer de aquélla una ciencia independiente. Terminará diciendo que “la sociología no es pues el anexo de ninguna otra ciencia; es por sí misma una ciencia separada y autónoma, y el sentimiento de lo que tiene de especial la realidad social es incluso tan necesario al sociólogo que, únicamente una cultura especialmente sociológica puede prepararlo para entender los hechos sociales”[3].

Contenidos principales del texto

Como ya se ha visto, Durkheim pretende separar la sociología de la filosofía y para ello expone el método que permitirá al sociólogo estudiar los hechos sociales de una forma objetiva olvidándose de todo tipo de  prejuicios que pudiera tener. Esto es, a grandes rasgos, lo que podemos encontrarnos en el prólogo a la primera edición de la obra. Concretamente nos dice que “nuestro objetivo principal es extender a la conducta humana el racionalismo científico, haciendo ver que tal como se la consideró en el pasado, es reductible a las relaciones de causa-efecto que una operación no menos racional puede luego transformar en reglas de acción para el futuro”[4]. Posteriormente, en el prólogo a la segunda edición, hace frente a todas aquellas críticas que han provocado su obra. Reconoce que el método que expone para estudiar los hechos sociales evolucionará como hace cualquier método científico pues avanza a medida que lo hace la propia ciencia, para ello aporta nuevas especificaciones que harían frente a esas refutaciones. Hasta la fecha, afirma, que al hablar de hechos sociales, la explicación se ha fundamentado en las prenociones que tenía el estudioso de ellas antes de iniciar la investigación. Sin embargo, para Durkheim, los hechos sociales pertenecen a la sociedad, no a los individuos particulares; es decir, son exteriores a las conciencias de los miembros. Hay, por tanto, una distinción entre los hechos sociales y los hechos psicológicos.

A partir de aquí, una definición breve de ‘hecho social’ consistirá en que son “maneras de hacer o de pensar, y se les reconoce por la particularidad de que son susceptibles de ejercer una influencia coercitiva sobre las conciencias individuales”[5]. Pero, ¿cómo se producen? Durkheim expone que “para que haya un hecho social, es preciso que varios individuos por lo menos, hayan combinado su acción y que de esta combinación resulte un producto nuevo”[6]. Esto es, sin entrar en demasiados detalles, lo que se va a encontrar el lector en la obra. El método recogido ya fue utilizado, tal como muestra el propio autor, en su obra de 1893 La división del trabajo social.

El punto de partida de la obra es, como se ha expuesto anteriormente, la definición de ‘hecho social’. El capítulo primero se ocupa por completo de esta tarea. El autor comienza diciendo que los hechos se emplean sin hacer una definición de ellos, por eso las otras ciencias recurren a ellos. Durkheim quiere definir precisamente los hechos sociales que serán propios de la sociología y no de otras ciencias como la biología o la psicología. Por eso se les puede entender como un orden de hechos con unas determinadas características, a saber:

Consisten en modos de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se imponen sobre él. Además, no pueden confundirse con los fenómenos orgánicos, puesto que consisten en representaciones y en actos; ni con los fenómenos psíquicos, los cuales sólo existen dentro de la conciencia individual y por ella.[7]

A raíz de esto, la definición última de un hecho social será la siguiente:

Un hecho social es toda manera de hacer, establecida o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o también, el que es general en la extensión de una sociedad determinada teniendo al mismo tiempo una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales.[8]

Una vez visto el objeto de estudio, Durkheim expone en los siguientes capítulos las reglas del método que nos permitirán analizar los hechos sociales de forma objetiva, sin ideología alguna. Para ello, la primera regla que todo sociólogo debe tener en cuenta es que son cosas. A partir de aquí, enumera tres reglas relativas a la observación de los hechos sociales, a saber:

  1. Alejar sistemáticamente todas las prenociones: esta regla se puede considerar la base de todo método científico y parte de la duda cartesiana que prescinde de todo lo dado para emplear conceptos científicamente elaborados. Además, tenemos que alejarnos de todos nuestros sentimientos pues nos nublan el juicio. Sin embargo, Durkheim expone que esta regla es negativa porque no le dice al sociólogo cómo debe centrar su atención en los hechos.
  2. Determinar el objeto de estudio: la investigación se debe enfocar en un grupo determinados de hechos que estén relacionados con una determinada definición. La investigación, a su vez, tiene que prestar atención a los elementos más descubiertos del hecho para avanzar de los más visibles a los más invisibles que son los más esenciales y los que tienen un alto valor explicativo. Esto provoca que el sociólogo clasifique los hechos según su naturaleza y no según sus tendencias particulares.
  3. Elegir los caracteres exteriores más objetivos posibles: la sociología tiene que comportarse como las ciencias naturales y, por eso, tiene que apartar todos aquellos datos que tengan un carácter más subjetivo; es decir, cuanto más desprendidos estén los hechos individuales que los manifiestan más objetivos serán.

Estas tres reglas enunciadas nos permiten, según Durkheim, constituir el comienzo del método por el cual investigar los hechos sociales. A continuación, en el siguiente capítulo, nos dice que las reglas anteriores no nos permiten distinguir entre lo normal y lo patológico, de esta distinción se encarga el tercer apartado. Partiendo de un ejemplo acerca de la enfermedad y la salud, expone que hay dos clases de fenómenos: normales y patológicos. El carácter normal de un fenómeno se obtendrá analizando su naturaleza, si se puede erigir esta normalidad de hecho en una normalidad de derecho; es decir, el signo exterior que lo manifiesta no debe ser aparente, sino fundado en la naturaleza de las cosas. Todo hecho que no sea normal, será considerado como patológico. Para poder hacer esta distinción, elabora otras tres reglas, a saber:

  1. Un hecho social es normal para un tipo social determinado, considerado en una fase determinada de su desarrollo, cuando se produce en el promedio de las sociedades de esta especie, consideradas en la fase correspondiente de su evolución.
  2. Se pueden comprobar los resultados del método anterior mostrando que la generalización del fenómeno depende de las condiciones generales de la vida colectiva en el tipo social considerado.
  3. Esta comprobación es necesaria cuando ese hecho se relaciona con una especie social que no ha efectuado aún su evolución integral.[9]

Antes de exponer las siguientes reglas que formarían el método, en la última parte del capítulo viene a ejemplificar las tres normas anteriores a través de un fenómeno como el crimen. A continuación hace una distinción entre género y especie, para ello hace uso del método experimental que “tiende más bien a sustituir los hechos vulgares que sólo son demostrativos bajo la condición de que sean muchos y que, por consiguiente, no permitan más que conclusiones siempre sospechosas por hechos decisivos o cruciales, como decía Bacon, que, por sí mismos e independientemente de su número, poseen un valor y un interés científicos”[10]. Lo anterior nos permitirá constituir y clasificar los tipos sociales que es el objetivo último de la morfología social. Posteriormente define la sociedad simple[11] para acabar clasificando las sociedades de la siguiente manera:

Empezaremos por clasificar las sociedades de acuerdo con el grado de composición que presentan, tomando por base la sociedad perfectamente simple o de segmento único; en el interior de estas clases, se distinguirán variedades diferentes según se produzca o no una coalescencia completa de los segmentos iniciales.[12]

Pero, ¿por qué habla Durkheim de especies sociales? Afirma que existen especies sociales por el mismo motivo que las especies biológicas: porque son combinaciones que varían a partir de una misma unidad atómica o inicial, la sociedad simple; es decir, la combinación da como resultado una ordenación nueva. A partir de aquí, defiende que cuanto más complejidad haya, más combinaciones posibles de sus partes constituyentes habrá.

En el capítulo quinto realiza una exposición del método de la ciencia social. Hasta la fecha, según Durkheim, los sociólogos creen que han dado cuenta de los fenómenos tras exponer para qué sirven y qué función desempeñan; sin embargo, los autores que han procedido así lo han hecho de forma errónea. El autor afirma que hay que buscar la causa eficiente del hecho social:

Cuando se trata, pues, de explicar un fenómeno social, es preciso buscar por separado la causa eficiente que lo produce y la función que cumple.[13]

A continuación critica que el método seguido, especialmente, por Comte y Spencer es esencialmente psicológico al defender que la sociedad está formada por medios instituidos por los hombres en vista a ciertos fines. Sin embargo, esto desnaturaliza los fenómenos sociológicos porque los hechos afectan y presionan sobre las conciencias individuales pero no proceden de ellas. Es en la naturaleza de la sociedad misma donde hay que buscar la explicación de la vida social pues “en efecto, se concibe que, puesto que rebasa infinitamente al individuo, lo mismo en el tiempo que en el espacio, se encuentra en situación de imponerle las maneras de actuar y de pensar que ha consagrado con autoridad. Esta presión, que es el signo distintivo de los hechos sociales, es la que todos ejercen sobre cada uno”[14]. Cabría preguntarse ahora qué entiende Durkheim por sociedad:

La sociedad no es una simple suma de individuos, sino que el sistema formado por su asociación representa una realidad específica que tiene caracteres propios. Sin duda, nada colectivo puede producirse si no se dan conciencias particulares; pero esta condición necesaria no es suficiente. Es preciso también que dichas conciencias estén asociadas, combinadas, y combinadas de cierta manera; de esta combinación resulta la vida social y, por consiguiente, dicha combinación es la que la explica.[15]

A partir de todo lo anterior, elabora una nueva regla que dice que “la causa determinante de un hecho social debe ser buscada entre los hechos sociales antecedentes, y no entre los estados de la conciencia individual”[16]. Este argumento le sirve, a su vez, para rebatir los planteamientos llevados a cabo por Comte y Spencer. Ahora solo cabe concretar dónde se busca el origen del proceso social. Durkheim expone al respecto que debe buscarse en la constitución del medio social interno, es decir, en las cosas y en las personas. Es tarea del sociólogo descubrir las diferentes propiedades a través de relaciones causales. Por último, en este capítulo, expone que la coacción, como se ha podido ver, es la característica de todo hecho social porque “el individuo se encuentra en presencia de una fuerza que lo domina y ante la cual se inclina, pero esta fuerza es natural”[17].

En el capítulo sexto, el último que trata las reglas del método, expone que la sociología tiene que servirse del método comparativo pues es el único que nos permite establecer relaciones de causalidad. Este método se opone a los empleados por Comte y J. S. Mill y, a su vez, se puede dividir en varios submétodos, aunque no todos sirven a la sociología. Defenderá, frente al método de los residuos y frente al de las concordancias y las diferencias, el método de las variaciones concomitantes. Éste se basa en el principio de que todo cambio en las causas de un efecto, modifica necesariamente el efecto. Además, cuenta con la ventaja de no necesitar una verificación rigurosa de todas las variaciones diferentes que se comparen. Más aun, tiene el privilegio de que enfoca la relación social desde dentro. Sin embargo, esa relación entre fenómenos no siempre es causal, por lo que los resultados deben ser interpretados.

A raíz de lo anterior, expone que la comparación entre las sociedades más la comparación en el tiempo de una misma sociedad nos permite buscar el origen y, por tanto, simplificar el fenómeno. De esta forma tenemos el método genético que consiste en el análisis y síntesis del fenómeno que vendría a decir, en última instancia, que la sociología en sí misma es una sociología comparada.

Comentario personal

La filosofía siempre se ha caracterizado por no contar con un método objetivo que le permitiera enfrentarse a la realidad sin depender de las creencias y prejuicios característicos de cada autor. Frente a ese planteamiento, Durkheim propone un estudio objetivo que deseche todo resultado donde esté implícito cierto carácter ideológico por parte del sujeto que se decide a iniciar la investigación. Sin embargo, al decidirse a llevar a cabo este nuevo enfoque está rompiendo con la filosofía tal como se ha desarrollado a lo largo de la historia, está dispuesto a separar el estudio social de la filosofía para crear una nueva ciencia independiente que le permita estudiar la sociedad de forma objetiva, sin depender de los materiales que hasta entonces le aportaba la filosofía. Hay que reconocer que este paso supone un antes y un después en la historia de la filosofía y la sociología.

A pesar de haber fragmentado el pensamiento filosófico, el planteamiento de Durkheim tiene su importancia y debería permitirnos a los filósofos seguir avanzando, tendríamos que aprender de él. El autor enuncia en la obra que a partir de la separación de estos dos saberes, la sociología le aportará los materiales suficientes a la filosofía para que ésta siga avanzando. Es aquí donde habría que resaltar este aspecto, pienso que la filosofía debería aprender a tratar la realidad de una forma un poco más objetiva, desechando los prejuicios ideológicos con los que ha ido creciendo y avanzando en la historia el filósofo. Tratar las cosas como son en sí mismas, sin arbitrariedades particulares, permitiría ver la realidad de una forma más objetiva y posibilitaría, quizá, compartir los avances con un público mayor.

Por ejemplo, en la rama que más cerca está del ámbito social como puede ser la moral y la política, tener en cuenta un método como el planteado por Durkheim permitiría enfrentarse a los diferentes dilemas o casos prácticos que un filósofo se puede encontrar de una forma más objetiva que le posibilitaría llegar a una mejor solución de los mismos. Es decir, conocer a qué nos enfrentamos, poder dividir sus partes en cierta relación causal, permitiría, a mi parecer, dar una mejor respuesta a la solución del problema en cuestión.

Pienso que es hora de avanzar, de ir más allá de todo planteamiento de corte más metafísico-idealista, y enfrentarse y filosofar sobre los problemas y cuestiones que están ahí, en nuestro día a día y que, en definitiva, son los que mueven el mundo. Quizá la sociología nos ayude a dar ese paso, nos aporte todos los materiales suficientes para evolucionar a su lado pero teniendo clara la separación que hay entre una y otra.

Notas

[1] Extraído de LUKES, Steven. Émile Durkheim. Su vida y su obra: estudio histórico-crítico. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas: Siglo XXI de España, 1984.

[2] Las reglas del método sociológico vendría a exponer estas características en su pensamiento.

[3] DURKHEIM, E., Las reglas del método sociológico. México D. F.: FCE, 1986. p. 204.

[4] Ibíd., p. 10.

[5] Ibíd., p. 27.

[6] Ibíd., p. 30.

[7] Ibíd., pp. 40-41.

[8] Ibíd., pp. 51-52.

[9] Ibíd., p. 111.

[10] Ibíd., p. 128.

[11] La sociedad más simple será la horda.

[12] Ibíd., p. 136.

[13] Ibíd., p. 147.

[14] Ibíd., p. 155.

[15] Ibíd., p. 156.

[16] Ibíd., p. 164.

[17] Ibíd., p. 178.

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