“De animales a dioses”: progreso y mito en la historia

HARARI, Yuval Noah. De animales a dioses. 4ª edición. Barcelona: Debate, 2014.

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Introducción

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Se puede hablar de progreso en el devenir histórico? ¿De retroceso? ¿Avanza el individuo a la vez que lo hace el conjunto de la humanidad? En definitiva, ¿qué es la historia? ¿Qué se puede entender por historia? Cualquier persona, en algún momento, se ha planteado estas cuestiones y ha intentado darles respuestas. Son muchos los autores que también han reflexionado y han llevado a cabo sus planteamientos en torno a esas preguntas. Una de las propuestas más recientes en relación a esos interrogantes que se plantea la Filosofía de la Historia ha sido la del autor israelita Harari en su última publicación que lleva por título De animales a dioses.

A continuación, se recogen dos de los planteamientos que se encuentran en dicha obra y que tienen, a mi parecer, un papel destacado a la hora de enfrentarnos a esas cuestiones iniciales que tienen como fin último conocer la historia; en definitiva, encontrar una respuesta al interrogante de quiénes somos. La primera de estas propuestas ya fue defendida por el filósofo prusiano Immanuel Kant (1724-1804) en un breve escrito, Probable inicio de la historia humana (escrito en 1785 y publicado un año más tarde), que viene a exponer que la evolución de la humanidad trae consigo un perjuicio en las condiciones individuales del sujeto. Otro de los argumentos que se recogen en el libro de Harari, y que se mostrará en el ensayo, es el papel fundamental del mito en la historia a la hora de establecer la cooperación entre los individuos y el progreso resultante a partir de ella.

Contextualización del autor en su época

Estado de la cuestión

Las reflexiones en torno a la historia siempre han estado ahí, no solo los filósofos que se pueden considerar clásicos han propuesto planteamientos acerca de esta cuestión, sino que actualmente las cuestiones en relación al saber histórico están muy presentes. Por ejemplo, ¿es la historia un progreso que beneficia al individuo? ¿La historia aconteció tal cómo ha sido narrada durante los siglos precedentes? Los interrogantes siempre acompañarán al hombre porque es él quien los crea, quien participa de ellos en la historia. La obra de Harari trata de responder a muchas de estas cuestiones a la vez que deja muchos interrogantes abiertos, tal como se muestra en el epílogo de la obra, para que el lector trate de dar respuesta, para que sea capaz de seguir avanzando en la historia, construyéndola.

Nota biográfica

Yuval Noah Harari nace en Israel en 1976. Tras terminar sus estudios en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se doctora en Oxford en el año 2002 en Historia Moderna. Actualmente, desde el 2008, es catedrático en el Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Ha impartido numerosos cursos on line, los famosos MOOC (Massive Open Online Course), con una amplia aceptación llegando a más de 100.000 estudiantes de todo el mundo. Asimismo, ha recibido numerosos premios por su trayectoria; por ejemplo, ha recibido dos veces el Premio Polonsky a la Creatividad y la Originalidad (2009 y 2012) y en 2011 ganó el Premio Moncado otorgado por la Sociedad de la Historia Militar por sus impresionantes artículos acerca de la historia militar.

Época

Nos encontramos a comienzos del siglo XXI, del cual se han recorrido apenas quince años. La época de Harari se puede entender como un cúmulo de circunstancias que tienen como eje principal el avance y la expansión de las tecnologías en toda clase de ámbitos, incluido el educativo. Asimismo, uno de los aspectos más destacados puede ser la preocupación por el cambio climático por parte no solo de los agentes civiles, sino también por parte de los gobiernos de las mayores potencias como bien demuestran las numerosas cumbres celebradas a lo largo del mundo que tienen como objetivo seguir profundizando en las soluciones enmarcadas en el Protocolo de Kioto mientras se promueven nuevas políticas públicas con el fin de atajar este grave problema.

En relación con el ámbito político, siendo uno de los que recoge Harari en el libro, nos encontramos con los graves problemas de terrorismo que comenzaron con los atentados de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 y que han continuado durante estos 15 años hasta llegar a una guerra continuada en países como Siria. Las relaciones entre países siguen basándose en colaboraciones y alianzas siendo las cabezas de estos ejes, principalmente, EE. UU. y Rusia, aunque dicha primacía empieza a ponerse en entredicho a raíz del papel que pueden jugar, y están desempeñando, países emergentes como China.

En el ámbito económico nos encontramos una nueva crisis del capitalismo, tras la debacle del crack del 29 y la crisis del petróleo de los años 70’s, con mucha más carga social que ha provocado numerosas reacciones como las conocidas revueltas y manifestaciones del 15-M en España, y en el mundo árabe, o las actuales en Francia contras las reformas laborales que el Gobierno francés intenta imponer.

Asistimos, por tanto, a una época heterogénea donde gran cantidad de hechos cambian la historia y la forma de enfrentarse a la misma. El sujeto histórico, por tanto, tiene gran cantidad de vertientes que le permiten crecer como individuo y forjar su vida, su propia historia.

Contexto filosófico y obras filosóficas

La obra de Harari se puede entender, partiendo de su especialización en historia del mundo, medieval y militar, como una investigación que centra sus planteamientos en la resolución de preguntas de corte macrohistórico. Algunas de estas cuestiones son: ¿cuál es la relación entre la historia y la biología? ¿Cuál es la diferencia esencial entre el Homo sapiens y otros animales? ¿Existió la justicia en la historia? ¿Lleva la historia algún rumbo? ¿Era la gente más feliz a medida que se desarrollaba la historia? Todos estos interrogantes encuentran una respuesta en la obra que se comenta a continuación: De animales a dioses. Breve historia de la humanidad.

A su vez, los contenidos que responden a esa especialidad en historia mundial, medieval y miliar, se pueden encontrar en los respectivos libros y artículos que ha escrito y que son los siguientes[2]:

Libros:

  1. Yuval Noah Harari, Renaissance Military Memoirs: War, History and Identity, 1450-1600 (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2004).
  2. Yuval Noah Harari, Special Operations in the Age of Chivalry, 1100-1550 (Woodbridge: Boydell & Brewer, 2007).
  3. Yuval Noah Harari, The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450-2000 (Houndmills: Palgrave-Macmillan, 2008).
  4. Yuval Noah Harari, A Brief History of Mankind (Or Yehuda: Dvir, 2011) [Hebrew].
  5. Yuval Noah Harari, Sapiens: A Brief History of Humankind (London: Harvill Secker, 2014). [This is an adaptation of the original Hebrew edition to an international audience. The book is now translated into close to 30 additional languages.]

Artículos:

  1. Yuval Noah Harari, “The Military Role of the Frankish Turcopoles – a Reassessment”, Mediterranean Historical Review 12:1 (June 1997), pp. 75-116.
  2. Yuval Noah Harari, “Inter-Frontal Cooperation in the Fourteenth Century and Edward III’s 1346 Campaign”, War in History 6:4 (September 1999), pp. 379-395.
  3. Yuval Noah Harari, “Strategy and Supply in Fourteenth-Century Western European Invasion Campaigns”, The Journal of Military History 64:2 (April 2000), pp. 297-334.
  4. Yuval Noah Harari, “Eyewitnessing in Accounts of the First Crusade: The Gesta Francorum and Other Contemporary Narratives”, Crusades 3 (August 2004), pp. 77-99.
  5. Yuval Noah Harari, “Martial Illusions: War and Disillusionment in Twentieth-Century and Renaissance Military Memoirs”, The Journal of Military History 69:1 (January 2005), pp. 43-72.
  6. Yuval Noah Harari, “Military Memoirs: A Historical Overview of the Genre from the Middle Ages to the Late Modern Era”, War in History 14:3 (2007), pp. 289-309.
  7. Yuval Noah Harari, “The Concept of ‘Decisive Battles’ in World History”, The Journal of World History 18:3 (2007), 251-266.
  8. Yuval Noah Harari, “Knowledge, Power and the Medieval Soldier, 1096-1550”, in In Laudem Hierosolymitani: Studies in Crusades and Medieval Culture in Honour of Benjamin Z. Kedar, ed. Iris Shagrir, Ronnie Ellenblum and Jonathan Riley-Smith, (Ashgate, 2007), pp. 345-355.
  9. Yuval Noah Harari, “Combat Flow: Military, Political and Ethical Dimensions of Subjective Well-Being in War”, Review of General Psychology 12:3 (September, 2008), 253-264.
  10. Yuval Noah Harari, “Scholars, Eye-witnesses, and Flesh-witnesses of War: A Tense Relationship”, Partial Answers: Journal of Literature and the History of Idea 7:2 (June 2009), pp. 213-228.
  11. Yuval Noah Harari, “What is Terrorism? From the Middle Ages to the Twenty-First Century”, Zmanim 108 (2009), 10-21 [Hebrew].
  12. Yuval Noah Harari, “Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses Speak about War, 1100-2000”, The Journal of Military History 74:1 (January 2010), pp. 53-78.

Texto a comentar

El texto en la obra

De animales a dioses es el último libro publicando[3] por Harari y en él se plantea una nueva visión histórica que se aleja de los cánones tradicionales mientras investiga aspectos tan sorprendentes como la revolución que aconteció gracias al lenguaje o al cambio en la forma de alimentación para, después, hacerse cargo de investigar qué papeles han desempeñado en el progreso del hombre el dinero, la religión y los imperios.

Concretamente, los temas que se tratarán a continuación se pueden extraer de todo el conjunto de la obra, aunque en unas determinadas partes está más presente. Para hacer la exposición más sencilla, se ha dividido en dos partes la misma, centrándose cada una de ellas en una propuesta determinada, a saber: el progreso de la humanidad, perjuicio del individuo, y, la importancia del mito en la historia.

Presentación de las ideas o contenidos principales

Progreso de la humanidad, perjuicio del individuo

A lo largo de la obra, son muchos los casos que muestra Harari acerca del progreso de la humanidad que traen consigo una merma para el sujeto individual. El primero de estos hechos consiste en el momento en el que el ser humano obtuvo la forma bípeda, que conllevó la liberación de los miembros superiores y el uso de nuestras manos para realizar numerosas tareas más fácilmente; sin embargo, la erección supuso graves problemas de espalda y tortícolis, siendo el detrimento más grave el sufrido por las mujeres pues

una andadura erecta requería caderas más estrechas, lo que redujo el canal del parto, y ello precisamente cuando la cabeza de los bebés se estaba haciendo cada vez mayor. La muerte en el parto se convirtió en un riesgo importante para las hembras humanas. A las mujeres que parían antes, cuando el cerebro y la cabeza del niño eran todavía relativamente pequeños y flexibles, les fue mejor y vivieron para tener más hijos. Por consiguiente, la selección natural favoreció los nacimientos más tempranos. Y, en efecto, en comparación con otros animales, los humanos nacen prematuramente, cuando muchos de sus sistemas vitales están todavía subdesarrollados.[4]

Vemos como un progreso, como es la postura bípeda, supuso una gran ventaja para la especie, pero, al mismo tiempo, trajo consigo una mayor dependencia en los primeros años de vida de los recién nacidos que aún sigue existiendo y que se contrapone a la vivida por otros mamíferos que a las pocas horas de vida apenas dependen de sus progenitores. Los niños, por ejemplo, tardan meses en aprender a andar mientras que animales como los caballos pueden andar a las pocas horas.

Aunque este cambio fue importante; sin embargo, uno de los avances que más progreso permitió realizar a la humanidad fue la revolución agrícola y, especialmente, la especialización en el cultivo de trigo. Según Harari el trigo “no ofrecía nada a la gente en tanto que individuo, pero sí confirió algo a Homo sapiens como especie. Cultivar trigo proporcionaba mucha más comida por unidad de territorio, y por ello permitió a Homo sapiens multiplicarse exponencialmente”.[5]

¿Qué detrimento supuso una mejor alimentación en el individuo? Este crecimiento de población ha llegado a límites insospechados hasta provocar un grave problema de sobreexplotación en el que nos encontramos, donde el reparto de alimentos es desigual entre regiones y hemisferios. Por tanto, se puede decir que con el cultivo se produjo un gran avance a la hora de contar con mayor número de nutrientes y cantidad de los mismos, pero ese progreso no se dio por igual, pues las posibilidades de todos los sujetos no han sido nunca iguales como demuestra, no solo la falta que se da en la actualidad, sino también la que afloró a lo largo de la historia donde aquellos que tenían un escalafón más alto en la sociedad podían alimentarse a su antojo mientras las clases sociales más pobres apenas contaban con una cantidad de alimento suficiente para llevarse a la boca.

Vemos, gracias a estos dos casos, cómo no todo progreso de la especie es favorable para el individuo. Harari muestra cómo el hecho de llevar una vida más fácil gracias a la postura erecta y a una mejor alimentación puede traer consigo muchas privaciones. Estos dos casos, tal como muestra el autor, se dieron en el pasado –aunque la falta de alimento sigue estando muy presente en algunas regiones del mundo–; sin embargo, en la actualidad también nos encontramos muchos interrogantes acerca de si es mejor progresar o permanecer en una situación mucho más cómoda y estable.

Algunos de esas preguntas, con sus pertinentes respuestas, que se recogen en la obra son

¿Cuántos jóvenes graduados han accedido a puestos de trabajo exigentes en empresas potentes, y se han comprometido solemnemente a trabajar duro para ganar dinero que les permitiera retirarse y dedicarse a sus intereses reales cuando lleguen a los treinta y cinco años? Pero cuando llegan a esa edad, tienen hipotecas elevadas, hijos que van a la escuela, casa en las urbanizaciones, dos coches como mínimo por familia y la sensación de la vida no vale la pena vivirla sin vino realmente bueno y unas vacaciones caras en el extranjero. ¿Qué se supone que tienen que hacer, volver a excavar raíces? No, redoblan sus esfuerzos y siguen trabajando como esclavos.[6]

¿Qué nos queda entonces? Una mejor vida, pero pagando un alto precio, no vivirla. Construimos una historia grandiosa donde el sujeto lleva una existencia mísera. ¿Merece la pena producir tantas mejoras y lujos con vistas a un mejor nivel de vida? Para Harari, y comparto esta postura, no. El autor es rotundo en este sentido al exponer que “una de las pocas leyes rigurosas de la historia es que los lujos tienden a convertirse en necesidades y a generar nuevas obligaciones. Una vez que la gente se acostumbra a un nuevo lujo, lo da por sentado. Después empiezan a contar con él. Finalmente llega a un punto en el que no pueden vivir sin él”[7]. En este sentido, vienen muy bien a colación las palabras pronunciadas por Marx en sus Manuscritos de París que nos dicen que “la producción de demasiadas cosas útiles produce demasiada población inútil”.

Por tanto, a raíz de estos planteamientos, se puede afirmar que antes de producir un cambio que favorezca nuestras condiciones de vida hay que tener muy presente si los riesgos a pagar merecen la pena por la obtención de un supuesto beneficio o, por el contrario, es un perjuicio. Estaríamos hablando de un planteamiento de corte más consecuencialista, pero no por ello se tiene que olvidar el carácter autónomo del individuo que cuenta con las capacidades para interrogar y responder por sí mismo sobre las cuestiones esenciales, sobre todo lo que atañe a la construcción de su propia historia, de su identidad.

La importancia del mito en la historia

Hace 70.000 años se produjo una de las revoluciones más llamativas y que supuso un gran progreso en la humanidad: nuestras capacidades cognitivas mutaron radicalmente haciendo posible el lenguaje, un instrumento que cambiaría lo que hasta entonces se podía entender por historia, ligada hasta este momento más con el progreso biológico del Homo sapiens. ¿Qué tiene de especial nuestro lenguaje? ¿Qué hace que sea un instrumento capaz de cambiar tan radicalmente la forma de vivir? Según Harari

La respuesta más común es que nuestro lenguaje es asombrosamente flexible. Podemos combinar un número limitado de sonidos y señales para producir un número infinito de frases, cada una con un significado distinto. Por ello podemos absorber, almacenar y comunicar una cantidad de información prodigiosa acerca del mundo que nos rodea.[8]

El lenguaje, por tanto, nos permite, ante todo, comunicarnos con los demás, crear lazos de unión, cooperar. Colaborar con el resto de individuos que conforman determinada comunidad, hace que ésta pueda crecer de manera exponencial haciendo que la supervivencia, y por tanto la reproducción, estén garantizadas. Sin embargo, aunque participar de una jerga común trae consigo tales beneficios, el progreso más importante que supuso fue la creación de mitos, realidades cuyo referente no está en la existencia y que, sin embargo, permite, a su vez, una mayor cooperación.

Es decir, “la característica realmente única de nuestro lenguaje no es la capacidad de transmitir información sobre los hombres y los leones. Más bien es la capacidad de transmitir información acerca de cosas que no existen en absoluto. Hasta donde sabemos, solo los sapiens pueden hablar acerca de tipos enteros de entidades que nunca han visto, ni tocado ni olido”[9].

Estos mitos, estas entidades imaginadas, tiene el poder de unir a los más diversos para que cooperen y sigan progresando, pues, según el propio Harari, “un gran número de extraños puede cooperar con éxito si creen en mitos comunes”[10]. Variedad de ejemplos a lo largo de la historia están presentes: tenemos el ascenso del nacionalsocialismo en Alemania que se asentaba sobre una serie de mitos en torno a la comunidad judía; las religiones, desde los antiguos dioses de la cultura grecorromana hasta las más actuales encarnadas en los milagros de, por ejemplo, los grandes personajes cristianos; o, el dinero virtual que recorre a gran velocidad el mundo a través de las numerosas transacciones que se realizan cada segundo.

Sin embargo, esta nueva realidad ficcional, creada como consecuencia de la revolución cognitiva y del lenguaje, no permanece estable. Si miramos hacia atrás podemos comprobar que es mutable, cambiante, se transforma. No son iguales los mitos sobre los que se asentaron civilizaciones como la romana o la egipcia de los que actualmente sostienen la unidad de un determinado Estado. No obstante, la base como fundamento del mito está siempre presente, sea el momento histórico en el que nos encontremos o sobre el que echemos la mirada,  pues, “a diferencia de la mentira, una realidad imaginada es algo en lo que todos creen y, mientras esta creencia comunal persista, la realidad imaginada ejerce una gran fuerza en el mundo”[11].

A partir de aquí, podemos hablar propiamente de la historia. Ésta se asienta sobre esas ficciones que, en definitiva, no son más que la constitución de la propia cultura que se enmarca dentro de un determinado lugar:

La inmensa diversidad de las realidades imaginadas que los sapiens inventaron, y la diversidad resultante de patrones de comportamiento, son los principales componentes de lo que llamamos «cultura». Una vez que aparecieron las culturas, estas no han cesado nunca de cambiar y desarrollarse, y tales alteraciones imparables son lo que denominamos «historia».[12]

Hemos visto como la construcción de diferentes identidades mentales, ficcionales, bajo la forma del mito contribuyen a la cooperación entre los sujetos posibilitando, a su vez, que la humanidad progrese en la historia. No obstante, este nuevo orden imaginado se contrapone al verdadero orden natural que es estable, inmutable, que no se puede desmoronar ni desvanecer. Es por esto, por lo que continuamente asistimos a un refuerzo de esos vínculos que permiten esas invenciones, ese orden ficcional sobre el que se asienta, en definitiva, nuestra existencia. Creemos en el capitalismo, en el progreso de la tecnología y la innovación en productos como los teléfonos móviles o los ordenadores, que cuentan cada vez con más aplicaciones que hacen que se cree un vínculo de pertenencia que impide que esa ficción decaiga o muera. Sin embargo, en el día a día no nos planteamos que nuestra vida se asienta sobre este tipo de quimeras, pero ¿por qué? Harari muestra tres argumentos:

  1. El mundo imaginado está incrustado en el mundo material.

Los mitos constituyen entidades ficcionales que solo están presente en las mentes de los individuos; sin embargo, pueden relacionarse con el mundo material hasta el punto de arraigarse en él. Por ejemplo, la valía del individuo en la actualidad depende de él, pero no siempre fue así. En los tiempos medievales la importancia de un determinado sujeto dependía de su escala social y de lo que pensaran aquellos que le rodeaban. Así, un noble sería más poderoso cuantas más tierras y títulos tuviera.

  1. El orden imaginado modela nuestros deseos.

Según el autor, “la mayoría de las personas no quieren aceptar que el orden que rige su vida es imaginario, pero en realidad todas las personas nacen en un orden imaginado preexistente, y sus deseos están modelados desde el nacimiento por sus mitos dominantes. Por lo tanto, nuestros deseos personales se convierten en las defensas más importantes del orden imaginado”[13].

El ejemplo más claro que tenemos en la actualidad es la cultura del consumismo. Tener la última versión del iPhone nos aporta, supuestamente, una dosis de felicidad que, a medida que el móvil se vuelve obsoleto, tiene que basarse en un nuevo producto que compraremos para mantener ese grado de felicidad. Sin embargo, el orden que impera y que nos dice que somos más felices con un iPhone que con un Smartphone básico ha sido creado por nosotros, nos lo hemos autoimpuesto, a partir de ese orden imaginado que permite la existencia de una determinada cultura del consumo.

  1. El orden imaginado es intersubjetivo.

A partir de esta imposición, se podría dar el caso en que un sujeto consiguiera liberarse de estas imposiciones y supuestos deseos personales. Sin embargo, el orden imaginado se crea sobre una red que está tejida alrededor de miles y miles de individuos por lo que, aunque hubiera una persona capaz de desligarse, sigue existiendo. Harari lo expone así

Lo intersubjetivo es algo que existe en el seno de la red de comunicación que conecta la conciencia subjetiva de muchos individuos. Si un solo individuo cambia sus creencias o muere, ello tiene poca importancia. Sin embargo, si la mayoría de los individuos de la red mueren o cambian sus creencias, el fenómeno intersubjetivo mutará o desaparecerá. Los fenómenos intersubjetivos no son ni fraudes malévolos ni charadas insignificantes. Existen de una manera diferente de los fenómenos físicos tales como la radiactividad, pero sin embargo su impacto en el mundo pude ser enorme. Muchos de los impulsos más importantes de la historia son intersubjetivos: la ley, el dinero, los dioses y las naciones.[14]

Por tanto, y a raíz de lo visto anteriormente, se puede concluir que nuestra cooperación se basa en un determinado orden creado por los propios sujetos. Nuestra existencia se enmarca dentro de una determinada red autoimpuesta por parte de los individuos que hace que éstos se comporten de una forma definida previamente y que se ha perpetuado a lo largo de los años.

Por último, la humanidad, gracias a su unión en torno a estos mitos imaginados, es capaz de progresar porque

toda cultura tiene sus creencias, normas y valores, pero estos se hallan en un flujo constante. La cultura puede transformarse en respuesta a cambios en su ambiente o mediante la interacción con culturas vecinas. Sin embargo, las culturas también experimentan transiciones debido a sus propias dinámicas internas. Incluso una cultura completamente aislada que exista en un ambiente estable desde el punto de vista ecológico no puede evitar el cambio. A diferencia de las leyes de la física, que carecen de inconsistencia, todo orden creado por el hombre está repleto de contradicciones internas. Las culturas intentan constantemente reconciliar dichas contradicciones, y este proceso impulsa el cambio.[15]

Podría objetarse, teniendo presente lo expuesto anteriormente en relación a la liberación de un solo individuo del orden imaginado, que éste es capaz de mutar y cambiar a partir de ese cambio que nace del sujeto; sin embargo, como hemos visto, la red ficcional sobre la que nos asentamos, está formada por diferentes individuos, y deben ser éstos, en conjunto, quienes estén dispuestos a evolucionar junto con el orden establecido. Por tanto, todo cambio necesita ser intersubjetivo, no vale que un solo hombre quiera, sino que necesita de la participación de todos aquellos, o al menos de la mayoría, que conforman esa red que los mantiene unidos.

Importancia de dichos contenidos en la obra

La importancia de lo que supuso esa revolución cognitiva que trajo consigo el lenguaje y la creación de los mitos, y que hemos visto más arriba, se puede resumir en la siguiente tabla[16]:

Nueva capacidad Consecuencias más generales
La capacidad de transmitir mayores cantidades de información acerca del mundo que rodea a Homo sapiens. Planificar y ejecutar acciones complejas, como evitar a los leones y cazar bisontes.
La capacidad de transmitir mayores cantidades de información acerca de las relaciones sociales de los sapiens. Grupos mayores y más cohesivos, que llegan a ser hasta de 150 individuos.
La capacidad de transmitir información sobre cosas que no existen realmente, como espíritus tribales, naciones, sociedades anónimas y derechos humanos. a)       Cooperación entre un número muy grande de extraños.

b)      Innovación rápida del comportamiento social.

A partir de aquí, tenemos que, gracias al lenguaje y la comunicación, el ser humano pudo establecer realidades imaginadas con el fin de cohesionar la sociedad para que ésta progresara a lo largo de la historia. Sin embargo, como hemos visto, no todo avance trae consigo una mejor calidad de vida para el sujeto individual. Una de estas supuestas mejoras para la humanidad ha sido el avance tecnológico que, no obstante, y según se puede extraer del libro, ha hecho que el hombre se enraíce más en esa ficción hasta el punto de que sus propios deseos son modelados por esa esfera que le rodea. Además, avances biológicos como la postura erecta han contribuido a la aparición de una serie de detrimentos o nuevas condiciones de vida que supusieron una merma para el sujeto individual.

Valoración y conclusión

En su época o momento

La aceptación De animales a dioses fue inmediata tras su publicación. La obra fue traducida a muchos idiomas y el autor, desde entonces, recorre el mundo yendo de conferencia en conferencia. Asimismo, son muchas las entrevistas y programas de televisión que se han hecho eco de la publicación, tal como se recoge en su página personal[17].

Es más, en Harari nos encontramos un historiador que recupera acontecimientos, en muchos casos, olvidados por otros colegas de profesión. Además, su proceder a la hora de rescatar esos hechos, se puede vincular con la opinión recogida por Johannes Rohbeck en su libro Filosofía de la historia. Historicismo. Posthistoria y que dice lo siguiente:

Por las imágenes cotidianas de la historia reconocemos que las ideas de historia pueden diferir fuertemente. De ello se deduce que la historia no es un simple hecho que tan solo hubiera que copiar, fotografiar, en una ciencia llamada historia, o en la filosofía. Antes bien, lo que llamamos historia es sobre todo una cuestión sujeta a interpretación. El enfoque y la perspectiva determinan la manera en que describimos y juzgamos los acontecimientos históricos, o lo que entendemos por historia como tal.

Radicalizando este pensamiento podemos ver que la historia surge según el modo en que las personas sepan de acontecimientos pasados. Este saber, a su vez, depende de los testimonios del pasado de los que ellas dispongan, de cómo recuerden lo que se ha transmitido y también, en gran parte, de lo que hayan olvidado. No hay que imaginarse esa memoria como un depósito neutral, porque el recuerdo está siempre ahormado por intereses, emociones, valores. La conciencia histórica selecciona, pues, determinados acontecimientos, los interpreta y los evalúa. Evidentemente, la historia no se inventa de manera libre; al fin y al cabo, hay que tener en cuenta las fuentes históricas. Pero lo que hace que los sucesos se conviertan en historia es la construcción del observador que mira hacia atrás en el tiempo.

Además, se ha mostrado que la imagen de la historia no depende sólo de la experiencia del pasado, sino, también, de las expectativas hacia el futuro[18] que la acompañan. Las personas se cercioran de su situación presente meditando sobre el transcurso histórico pasado para poder adivinar el transcurso futuro, igual que, a la inversa, proyectan sus expectativas de futuro en el pasado. La tensa y alternante conexión entre interpretación del pasado, comprensión del presente y perspectiva del futuro en constitutiva, entonces, de la conciencia histórica.[19]

Asimismo, son muchas las obras que han empezado a aparecer que muestran un relato de la historia con este mismo enfoque, como la última obra, SPQR: Una historia de la Antigua Roma, de Mary Beard, la recién nombrada Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2016. Todos los autores describen los hechos acontecidos a lo largo de la historia, o en una determinada época, desde otra mirada, haciendo que el lector reflexione acerca del pasado, sobre los cimientos que vertebran su existencia y que posibilitan una mirada hacia el futuro, capaz de ayudarle en la construcción de su identidad.

En el tiempo en relación con Kant

A lo largo del ensayo hemos podido ver como el progreso de la humanidad trae consigo, en la mayoría de los casos, un perjuicio para el propio sujeto individual. Si echamos la vista atrás, este planteamiento fue recogido también por diversos autores siendo uno de éstos el filósofo prusiano Immanuel Kant. Concretamente, Kant, en un artículo publicado como Probable inicio de la historia humana (Muthmaßlicher Anfang der Menschengeschichte), escrito en 1785 y que apareció en enero de 1786 en la revista Berlinusche Monatsschrift, recoge esta idea.

Según Kant, el hombre ha progresado según el designio de su destino; sin embargo, ¿se puede considerar dicho progreso positivo tanto a nivel individual como a nivel de especie, colectivo? El filósofo prusiano dirá que el progreso de la especie va de lo peor a lo mejor, pero no es así en el caso del propio individuo, pues afirma que “antes de que se despertará [sic.] la razón no existía ningún mandato ni prohibición”[20]. La mezcla entre razón y los instintos animales del hombre es lo que promovió esta caída moral, este error que hace que el sujeto individual pierda su estado de confort en favor de la especie. Se pierde la inocencia encarnada por el niño en el estado de Naturaleza para dar lugar a la razón y a la libertad bajo la figura del hombre adulto y la Ilustración. Más aún, se puede decir que

La historia de la Naturaleza comienza por el bien, pues es la obra de Dios; la historia de la libertad comienza por el mal, pues es obra del hombre. Para el individuo, que en el uso de su libertad sólo se considera a sí mismo, este cambio vino a significar una pérdida; para la Naturaleza, que orienta hacia la especie su finalidad para con el hombre, representó sin embargo una ganancia.[21]

Se podría decir, entonces, que el progreso del individuo se ve negativamente porque el sujeto en sí mismo es egoísta y solo piensa en satisfacer sus necesidades; de esta forma es contrario al progreso de la humanidad como especie, que solo se fija globalmente, desechando todo interés particular.

Además, en los planteamientos kantianos, nos encontramos que los pueblos civilizados avanzan en aquellas épocas en las que se están preparando para la guerra. Es en esos tiempos cuanto más se desarrolla el ingenio y la resolución de problemas por parte del hombre que hacen posible que, en una supuesta guerra, sea su pueblo el vencedor. En palabras del propio Kant, nos encontramos que sin la guerra la cultura no avanzaría tan rápidamente, que, sin ese estado de tensión, nunca se podría lograr la paz perpetua entre los estados:

[…] la guerra constituye un medio indispensable para seguir haciendo avanzar la cultura; y sólo después de haberse consumado una cultura –sabe Dios cuando– podría sernos provechosa una paz perpetua, que además sólo sería posible en virtud de aquélla.[22]

Este progreso de la cultura, de la humanidad, que trae consigo la guerra también es recogida por Harari en la obra que estamos tratando. No obstante, Harari habla en términos generales de la unión de ciencia y tecnología[23] para exponer que ese progreso técnico que se da a partir de ese vínculo –iniciado por Bacon a partir de la publicación del Novum Organum en 1620–, supuso una nueva forma de fortalecer ese orden ficcional.

Por tanto, a partir de la exposición a grandes rasgos de los planteamientos kantianos, se puede establecer una relación, aunque haya siglo de distancia entre un autor y otro, de sus propuestas a la hora de considerar el progreso humano. Ambos pensadores son críticos con el progreso de la humanidad siempre que éste haya supuesto un perjuicio para el individuo y defienden una autonomía plena del ser humano a la hora de enfrentarse a esos cambios, el sujeto debe tener muy presente todos los interrogantes e intentar darles una respuesta acorde a sus necesidades y deseos propios, que no sean impuestos.

Valoración personal

Estamos acostumbrados a leer la historia de forma lineal donde la progresión de forma positiva de la humanidad es un hecho. Siempre entendemos el avance como beneficioso para la especie, pero olvidamos que dicha mejora puede traer consigo perjuicios para un número significante de los individuos. Esta relectura, olvidada por muchos historiadores, o, al menos en la enseñanza que se realiza de la historia en las etapas inferiores de la educación, debería ser más conocida por los sujetos. ¿Qué supondría este nuevo conocimiento? Quizá una mayor reflexión hacia dónde queremos encaminarnos, tal como se recoge en las últimas páginas de la obra de Harari, mostraría realmente si anhelamos seguir avanzando, o no, si ese progreso supone una evolución de la humanidad, pero una merma en las condiciones individuales de los sujetos.

Podría decirse que una nueva interpretación de los hechos, tal como propuso en un primer lugar Nietzsche con su genealogía y la recuperación de ésta por parte de Foucault, sería más beneficioso para entender al ser humano, al sujeto individual, que es el que realmente forja la historia.

Una ruptura y un preguntarse por todo lo que nos rodea, promover nuestras propias respuestas a las cuestiones esenciales; en definitiva, filosofar siempre con distancia sin dejarnos embaucar por un pensamiento cerrado, es lo que produce la lectura de obras como las de Harari o los artículos como Probable inicio de la historia humana de Kant. Al fin y al cabo, nuestra vida es una historia que se va construyendo a medida que crecemos y tiene que ser realizada por cada uno de nosotros, de forma autónoma, dejando de lado las imposiciones externas que tienden a homogeneizar la existencia creando un comportamiento más programado que libre en el individuo.

En general, la obra, que está traducida a 30 idiomas, es de fácil lectura y permite que el lector que se enfrente a ella quede cautivado por su claridad expositiva que, además, se asienta sobre datos fiables que no dejan lugar alguno para las especulaciones. En este sentido, es destacable cómo el autor logra describir los hechos más destacados de la historia de la humanidad haciendo referencia a diversos campos como el filosófico, el religioso, el biológico o el económico, por nombrar algunos de los más importantes.

Bibliografía

HARARI, Yuval Noah. De animales a dioses. 4ª edición. Barcelona: Debate, 2014.

KANT, Immanuel. Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Rodríguez Aramayo, Roberto (est. preliminar). Madrid: Tecnos, 1987, 1994.

ROHBECK, Johannes. Filosofía de la historia. Historicismo. Posthistoria. Granada: Editorial Universidad de Granada, 2015.

Yuval Noah Harari [en línea]: URL = <http://www.ynharari.com/&gt; (Consulta: 8/5/2016).

Notas

[2] Extraído de: Yuval Noah Harari [en línea]: URL = <http://www.ynharari.com/&gt; (8/5/2016).

[3] Esta versión es la adaptación de la obra publicada en 2011 que lleva por título A Brief History of Mankind.

[4] HARARI, Yuval Noah. De animales a dioses. Barcelona: Debate, 2014, p. 22.

[5] Ibíd., p. 101.

[6] Ibíd., p. 106.

[7] Ibíd.

[8] Ibíd., p. 36.

[9] Ibíd., p. 37.

[10] Ibíd., p. 41.

[11] Ibíd., p. 46.

[12] Ibíd., p. 51.

[13] Ibíd., p. 134.

[14] Ibíd., p. 136.

[15] Ibíd., p. 186.

[16] Ibíd., p. 51.

[17] En ella, se pueden distinguir las entrevistas tanto en revistas como en televisión y radio según el idioma seleccionado. En referencia al castellano, es destacable la cantidad que se encuentran, lo que viene a demostrar la importancia que tuvo la publicación de este libro.

[18] Tal como se recoge en el epílogo de la obra De animales a dioses.

[19] ROHBECK, Johannes. Filosofía de la historia. Historicismo. Posthistoria. Granada: Editorial Universidad de Granada, 2015, pp. 14-15.

[20] KANT, Immanuel. Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Rodríguez Aramayo, Roberto (est. preliminar). Madrid: Tecnos, 1987, 1994, p. 66.

[21] Ibíd., p. 66.

[22] Ibíd., p. 74.

[23] HARARI, Yuval Noah. Op. Cit., pp. 288 y ss.

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