Acercamiento a la filosofía de Ortega y Gasset: conceptos fundamentales

En ¿Qué es filosofía? Ortega repasa algunas posturas filosóficas como el escepticismo o el idealismo y analiza términos como el de ciencia, verdad o pensamiento. Sin embargo, hay tres conceptos fundamentales que a parecen a lo largo de la obra: el hombre, la filosofía y la vida que nos introducen en su forma de hacer filosofía y entenderla, de enfrentarse al mundo.

El significado que da Ortega al hombre es esencial para poder conocer qué entiende él por filosofía y por vida o acción de vivir. El autor ve al hombre como aquel ser viviente que piensa con sentido. Gracias a esto podemos entendernos, es decir, gracias a que somos seres vivientes que pensamos podemos entendernos unos a otros.

Ortega dice que cada uno de nosotros está formado por un lado que consiste en lo que cada cual es y, por otro, aquello que os rodea. Por tanto, se puede decir que el hombre es tal cuando los dos elementos que lo componen, él mismo y el ambiente, se solapan permitiendo que la persona se realice por completo.

Por tanto, para Ortega el hombre es aquel ser que se puede pensar y que se realiza por completo cuando vive de acuerdo consigo mismo y con el ambiente que le rodea pudiendo, de esta forma, realizarse como persona y crear su propia personalidad.

Ortega hace una clara distinción entre filosofía y ciencia. El autor dice que “la filosofía no es una ciencia, porque es mucho más” (ORTEGA Y GASSET, 1982). Este fragmento nos muestra la primera diferencia, el filósofo entiende la filosofía como algo superior a la ciencia, un saber que está por encima del científico. La filosofía es algo superior al saber científico pero, ¿qué es filosofía? Ortega dice que “la filosofía es una cosa… inevitable” (ORTEGA Y GASSET, 1982). Más adelante, Ortega expone que la filosofía es el conocimiento del Universo, al menos de todo cuanto hay, pero esto hecho implica un no saber qué es lo que hay ni si será o no cognoscible.

Para Ortega la filosofía es algo inevitable pero ¿es necesario el hecho de realizarla, de filosofar? Para responder a esta pregunta utiliza un juego de palabras que dice así:

Si por necesario se entiende “ser útil” para otra cosa, la filosofía no es, por lo menos primariamente, necesaria. Pero la necesidad de lo útil es sólo relativa, relativa a su fin. La verdadera necesidad es la que el ser siente de ser lo que es -el ave de volar, el pez de bogar, el intelecto de filosofar-.

Vemos como la filosofía, y en concreto la acción de filosofar, es necesaria para el intelecto y, como ya vimos en el significado de hombre, es una actitud propia de las personas. Ortega sigue su explicación diciendo al lector por qué hay filosofía:

La filosofía no basta por razón de utilidad, pero tampoco por sin razón de capricho. Es constitutivamente necesaria al intelecto. ¿Por qué? Su nota radical era buscar como tal todo, capturar el Universo, cazar el Unicornio. Mas ¿por qué ese afán? ¿Por qué no contentarnos con lo que sin filosofar hallamos en el mundo, con lo que ya es y está ahí patente ante nosotros? Por esta sencilla razón: todo lo que es y está ahí, cuando nos es dado, presente, patente, es por su esencia mero trozo, pedazo, fragmento, muñón. Y no podemos verlo sin prever y echar de menos la porción que falta.

A partir de este fragmento, se puede ver que la filosofía trata de buscar un significado al Universo, trata de unir las dos partes de las cosas, es decir, de las cosas que están presentes ante nosotros y las que no están de manera precisa y concreta. Ortega termina diciendo que filosofar es “buscar al mundo su integridad, completarlo en Universo y a la parte construirle un todo donde se aloje y descanse” (ORTEGA Y GASSET, 1982).

La filosofía, por tanto, intenta que la persona conozca intelectualmente el Universo, que pueda llegar a entenderlo. Como dice Ortega, “filosofía es el conjunto de lo que se puede decir del Universo” (ORTEGA Y GASSET, 1982). Por tanto, podemos resumir que “filosofía es conocimiento del Universo, de todo cuando hay” (ORTEGA Y GASSET, 1982). Y ese todo lo que hay es la vida misma:

Lo primero, pues, que ha de hacer la filosofía es definir ese dato, definir lo que es “mi vida”, “nuestra vida”, la de cada cual. Vivir es el modo de ser radical: toda otra cosa y modo de ser lo encuentro en mi vida, dentro de ella, como detalle de ella y referido a ella. En ella todo lo demás es y es lo que sea para ella, lo que sea como vivido. La ecuación más abstrusa de la matemática, el concepto más solemne y abstracto de la filosofía, el Universo mismo, Dios mismo son cosas que encuentro en mi vida, son cosas que vivo. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Este fragmento muestra que la filosofía es vivir. Vivimos, filosofamos, para descubrir el Universo, el Mundo, para descubrir la propia vida. Por tanto, “filosofar es, indiscutiblemente, vivir -como lo es comer, enamorarse, jugar al golf, indignarse en política y ser dama de sociedad. Son modos y formas de vivir” (ORTEGA Y GASSET, 1982). La filosofía es el saber que debe definir ese modo de ser, de vivir.

A partir de todo lo anterior, se puede ver que la filosofía es una forma de vivir, es un tipo de ser en la vida, una forma de afrontar la existencia en el Universo, en el Mundo. ¿Qué entiende, por tanto, Ortega como vivir? Vivir es filosofar, al menos cuando elegimos esa forma de hacerlo, y que, gracias a ello, podemos empezar a entender el Universo. Por eso, una de las definiciones que expone Ortega de la actividad de vivir es la que dice que “vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él” (ORTEGA Y GASSET, 1982).

Sabemos lo que entiende el autor por vivir, pero ¿qué es vida? Ortega dice que “vida es lo que somos y lo que hacemos: es, pues, de todas las cosas la más próxima a cada cual. Pongamos la mano sobre ella, se dejará apresar como un ave mansa” (ORTEGA Y GASSET, 1982). El planteamiento que hace Ortega de la vida, del vivir prosigue en la obra como muestran estos pasajes:

Vivir es esa realidad extraña, única, que tiene el privilegio de existir para sí misma. Todo vivir es vivirse, sentirse vivir, saber existiendo -donde saber no implica conocimiento intelectual ni sabiduría especial ninguna, sino que es esa sorprendente presencia que su vida tiene para cual; sin ese saberse, sin ese darse cuenta el dolor de muelas no nos dolería. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Todo vivir es ocuparse con lo otro que no es uno mismo, todo vivir es convivir con una circunstancia. [Por eso podemos representar “nuestra vida” como un arco que une el mundo y yo; pero no es primero yo y luego el mundo, sino ambos a la vez]. (ORTEGA Y GASSET, 1982

Nuestra vida, según esto, no es solo nuestra persona sino que de ella forma para nuestro mundo; ella – nuestra vida- consiste en que la persona se ocupa de las cosas o con ellas, y evidentemente lo que nuestra vida sea depende tanto de lo que sea nuestra persona como de lo que sea nuestro mundo. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Vivir es, desde luego, en su propia raíz, hallarse frente al mundo, con el mundo, dentro del mundo, sumergido en su tráfago, en sus problemas, en su trama azarosa. Pero también viceversa ese mundo, al componerse solo de lo que nos afecta a cada cual, es inseparable de nosotros. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

La vida, en efecto, deja un margen de posibilidades dentro del mundo, pero no somos libres para estar o no en este mundo, que es el de ahora. Cabe renunciar a la vida, pero si se vive no cabe elegir el mundo en que se vive (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Nuestra vida empieza por ser la perpetua sorpresa de existir, sin nuestra anuencia previa, náufragos, en un orbe impremeditado. No nos hemos dado a nosotros la vida sino que nos la encontramos, justamente, al encontrarnos con nosotros (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Vida es, pues, la libertad en la fatalidad y la fatalidad en la libertad. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Nuestra vida es nuestro ser. Somos lo que ella sea y nada más -pero ese ser no está predeterminado, resuelto de antemano, sino que necesitamos decidirlo nosotros, tenemos que decidir lo que vamos a ver. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

La vida es futuración, es lo que aún no es. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Vivir es vivir aquí, ahora: el aquí y el ahora son rígidos, incanjeables, pero amplios. Toda vida se decide a sí misma constantemente entre varias posibles. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Vida es, a la vez, fatalidad y libertad, es ser libre dentro de una fatalidad dada. Esta fatalidad nos ofrece un repertorio de posibilidades determinado, inexorable, es decir, nos ofrece diferentes destinos. Nosotros aceptamos la fatalidad y en ella nos decidimos por un destino. Vida es destino. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Vida es preocupación y lo es no sólo en los momentos difíciles, sino que lo es siempre y, en esencia, no es más que eso: preocuparse. En cada instante tenemos que decidir lo que vamos a hacer en el siguiente, lo que va a ocupar nuestra vida. Es, pues ocuparse por anticipado, es preocuparse. (ORTEGA Y GASSET, 1982)

Ortega tiene una interpretación bastante peculiar de la vida. Si nos paramos a analizarla detenidamente llegamos a la conclusión de que la vida en realidad es todo aquello que nos muestra el autor. Vivir es ocuparnos de lo que nos rodea, de nuestro yo junto con nuestro ambiente. La vida es eso, yo más mi circunstancia, es decir, más lo que he elegido que me rodee para conformar mi mundo. Pero para vivir primero debemos existir. Ortega deja claro que podemos elegir vivir o no, pero que no está en nuestras manos existir. Existimos porque nuestros progenitores así lo decidieron, y a partir de eso vivimos, estamos en el mundo en el que nos “han puesto”. Solo a partir de nuestra propia existencia podemos empezar a vivir, a ser, porque la vida consiste en eso, en ser. Ser libres dentro de esa existencia que nos es impuesta en un mundo no elegido.

Después de ese recorrido, donde Ortega nos dice que vivimos gracias a que existimos y que dentro de esa fatalidad somos libres, retomar el vivir como un ocuparse, mejor dicho, como un preocuparse. Esto es así porque podemos elegir, decidir qué hacer para vivir, es decir, para formar esa unión entre mi yo y lo que me rodea. Vivir es estar en el mundo, con él, no separado. El hombre vive cuando une su yo con lo que le rodea, cuando es uno solo.

Ortega, a partir de los tres conceptos anteriores, da un cambio radical a la forma de entender la filosofía. Nos dice que la filosofía no es solo centrarse en las ideas, sino que filosofar consiste en la actividad de vivir, de enfrentarse al mundo.

Bibliografía

ORTEGA Y GASSET, José. ¿Qué es filosofía? Madrid: Alianza Editorial, 1982.

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