“Historia Universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la guerra de Irak”, de Fernando Báez

BÁEZ, Fernando. Historia universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la guerra de Irak. 1ª edición. Barcelona: Destino, 2004. 386 p. ISBN 84-233-3956-8. Incluye una introducción y fotografías.

El investigador y experto en la historia del libro Fernando Báez (1963) recorre en esta obra la historia de la destrucción de los libros desde su nacimiento con las tablillas de arcillas sumerias hasta la guerra de Irak. Por su carácter temático, el volumen pertenece a una investigación rigurosa que nos permite conocer cómo a lo largo del tiempo el ser humano y los desastres naturales han provocado que gran parte del conocimiento se haya perdido. Este análisis es relativamente reciente en la materia y sigue la línea de la obra Los enemigos de los libros de William Blades (1824-1890), reeditada por Fórcola en el 2016, que heredó cuando era joven tal como recoge el propio autor al comienzo del libro. Sin embargo, la ha superado por su amplio contenido y por toda la información que ha sido capaz de reunir en relación al exterminio de libros. Además, esta obra se puede considerar la primera en relación al estudio sobre la destrucción ya que, posteriormente, en el año 2012, Báez ha publicado Las Maravillas perdidas del mundo que sigue un análisis similar al que se encuentra en su Historia universal de la destrucción de libros.

Tras una breve introducción donde al autor nos mete en materia y presenta el porqué de su investigación haciendo referencia al libro heredado de Blades, el contenido está recogido en tres grandes partes. Cada una de ellas atiende a una etapa histórica: el mundo antiguo, desde la era de Bizancio hasta el siglo XIX y, por último, el siglo XX y los inicios del siglo XXI. Todas tienen aproximadamente el mismo número de páginas, si bien la segunda es un poco mayor que el resto. Además, el libro incluye fotografías que ilustran parte de las investigaciones llevadas a cabo.

Algunos de los contenidos más relevantes y que permiten que el lector quiera adentrarse por completo en la obra para conocerla mejor es el alto nivel informativo que comprende. A lo largo de las páginas conocemos la historia de personajes como Platón (427-347 a. C.), Hipócrates (460-370 a. C.), Descartes (1596-1650) o Heidegger (1889-1976), que, aunque en sus respectivas épocas fueron libres a pesar de los diversos acontecimientos, destruyeron numerosos libros. Otros personajes, como Metrócles de Maronea, aniquilaron sus propias obras, mientras que otros, véase Goebbels (1897-1945), quemaron miles de libros con el fin de defender un ideal determinado a pesar de ser grandes estudiosos.

En relación con esto último, no solo encontramos un ejemplo en la época del nacionalsocialismo alemán, sino que a lo largo de la historia vemos que las diferentes religiones han hecho todo lo posible para preservar su visión del mundo y destruir el pensamiento opuesto. También hay casos concretos como el asesinato de Hipatia de Alejandría (355/370-415/416), hija de Teón de Alejandría (335-405), a manos de los cristianos egipcios, llevada al cine por Alejandro Amenábar (1972) en la película Ágora, en el recelo de la Iglesia durante la Edad Media a la hora de compartir el conocimiento o en la persecución de los movimientos tachados de heréticos.

Asimismo, la obra nos muestra cómo la Iglesia católica ha ejercido a lo largo de la historia una censura acérrima, aunque no ha sido la única. Esto ha supuesto una gran pérdida de conocimiento y el retraso en la investigación de grandes avances científicos en muchos casos, así como el asesinato de grandes personalidades como Miguel Servet (1509-1533). Incluso durante siglos, ha impedido que el gran público conozca numerosas obras o que ciertos pasajes no pudieran incluirse en las obras definitivas. Estos hechos quedan recogidos tanto en el Índice de libros prohibidos como en el de Pasajes prohibidos, que sobrevivieron y estuvieron vigentes durante siglos.

No solo se han destruido obras por motivos ideológicos, sino que también se ha borrado su contenido con el fin de fabricar nuevos materiales donde plasmar conocimientos innovadores. Desde las tablillas de arcilla sumerias, pasando por los palimpsestos o códices rescripti, hasta las más recientes obras se han destruido para favorecer la creación de contenidos originales. Esta destrucción ha ido acompañada en muchos casos de la demolición y el olvido de numerosas bibliotecas desde los primeros años de la existencia del libro. Casos concretos de estos hechos son la destrucción de las obras actuales que no han tenido salida para crear nueva pasta de papel con el fin de producir nuevos libros o el aniquilamiento de las bibliotecas aztecas y mayas para borrar el pasado y construir una nueva época.

También han desaparecido obras a lo largo de la historia como es el caso de aquellas escritas por Aristóteles (384-322 a. C.) para su publicación. En ese sentido, Báez hace un recorrido histórico detallado sobre cuáles podrían haber sido los motivos para que parte de la obra del Estagirita sea desconocida. Frente a este hecho, el autor también muestra cómo a lo largo del tiempo también ha habido milagros y se ha logrado rescatar numerosas obras que se creían perdidas como los rollos del mar Muerto, descubiertos en 1947, y la numerosa documentación descubierta a lo largo de la ruta de la seda.

Por último, uno de los aspectos más interesantes que también se recogen en la obra es la pequeña recopilación que realiza Báez acerca de numerosos autores que se han preocupado por estudiar, de una forma u otra, la destrucción de los libros siendo, el principal, el ya mencionado Blades. Otras obras importantes referidas a la destrucción de los libros o las bibliotecas son las de los bibliófilos franceses del siglo XVIII como Etienne Gabriel Peignot (1767-1849) y sus Essai historique sur la liberté d’écrire chez les Anciens et au Moyen AgeDictionnaire critique litteraire et bibliographique des principaux libres condamnes au feu, supprimes ou censures o De Pierre Aretin, entre otros. Asimismo, recoge obras que defendieron los libros frente a su destrucción, como el Philobiblon de Richard de Bury (1730-1794), y otras que hacen frente a la censura, como Aeropagitica de John Milton (1608 – 1674).

De lectura amena, la obra de Báez nos permite conocer cómo el hombre, en la mayoría de ocasiones (según el autor, un 60%) a lo largo de la historia ha ido destruyendo parte de su patrimonio cultural como consecuencia de guerras, de aprovechamiento de los materiales escriptorios, de pensamiento tachado de impuro o inadecuado, de celos, de saqueos, etc. No obstante, muchos desastres naturales han provocado que los documentos escritos hayan sido devastados debido a la acción de tormentas torrenciales, de incendios o terremotos, incluso de numerosos animales que hacen de los materiales que forman los libros su alimento como las polillas o las ratas. A la vez que averiguamos y conocemos cómo se ha ido produciendo esa destrucción de libros en particular, podemos conocer parte de la historia universal en general ya que el investigador nos sitúa en la época y narra aquellos aspectos más destacados que permiten comprender qué acontecimientos provocaron más en detalle el estrago de miles y miles, incluso millones, de documentos escritos.

En relación a la estructura del contenido, aunque está organizada adecuadamente, ya que el autor expone la diferencia entre la acción del hombre y la llevada a cabo por causas naturales, personalmente haría una separación de ambas partes en general y no las incluiría en cada apartado indistintamente. El fin de esta nueva estructuración sería que el lector tuviera más claro toda la destrucción que se lleva a cabo por parte de las personas, pues es la más dañina según mi punto de vista, porque impactaría más y, quizá, hiciera que se respetaran más y se destruyen menos los documentos y, en definitiva, parte de nuestro tesoro cultural. En este sentido, la obra de Blades es mucho más clara ya que se divide no por épocas, sino por los elementos naturales y las acciones humanas que destruyen los libros tales como el fuego o el agua, entre los primeros, y la ignorancia y el fanatismo, entre los segundos. Además, aunque Báez incluye algunas fotografías en su obra, aquéllas están recogidas en un apartado general en mitad de la tercera parte, independientemente de que las imágenes se refieran al primero, al segundo o al tercero, impidiendo que el lector relacione más fácilmente los contenidos informativos de la obra con las imágenes correspondientes. En cambio, en Los enemigos de los libros encontramos que los diferentes capítulos cuentan con numerosas ilustraciones que permiten captar la información de una forma más directa y clara ya que acompañan al texto en la misma página que se trata lo que describe la imagen. Este aspecto, sin embargo, ha sido mejorado en la obra de Báez Los primeros libros de la humanidad, que sigue una exposición acerca de cómo fue evolucionado el libro hasta la imprenta, es decir, desde la antigüedad hasta el libro medieval, ya que ilustra las explicaciones con imágenes y fotografías en la misma página y no recoge las mismas en un apartado determinado como en Historia universal de la destrucción de libros.

En definitiva, a pesar de contar con algunos errores en cuanto a forma, el contenido de la obra permite conocer al lector cómo a lo largo de la historia del libro, prácticamente desde la invención de la escritura, el hombre, debido a su acción directa, y la naturaleza, por la suya indirectamente, han hecho que millones de libros no hayan sido conocidos, que miles de bibliotecas hayan pasado de ser guardianes a polvo, es decir, que se haya perdido gran parte del bagaje cultural de la humanidad. Esto, sin embargo, permitiría que, poco a poco, se fuera fomentando la protección de los libros, de las bibliotecas, de nuestro conocimiento, porque sin conocer el pasado no se puede construir el futuro.

Referencias bibliográficas

Ágora [película]. Dirigida por Alejandro AMENÁBAR, guion de Alejandro AMENÁBAR y Mateo GIL. España: Telecinco Cinema, Mod Producciones, Himenóptero, 2009.

BÁEZ, Fernando. Historia universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la guerra de Irak. 1ª edición. Barcelona: Destino, 2004. 386 p. ISBN 84-233-3956-8. Incluye fotografías.

BÁEZ, Fernando. Los primeros libros de la humanidad. El mundo antes de la imprenta y el libro electrónico. 1ª edición. Madrid: Fórcola, 2013. ISBN 978-84-15174-75-2.

BÁEZ. Fernando. Las Maravillas perdidas del mundo. Breve historia de las grandes catástrofes culturales de la civilización. 1ª edición. México D. F.: Océano, 2012. ISBN 978-60-74007-74-9.

BLADES, William. Los enemigos de los libros. Contra la bibliocastia, la ignorancia y otras bibliopatías. Prólogo de Andrés Trapiello. Epílogo de Javier Jiménez. Traducción y notas de Amelia Pérez de Villar. 1ª edición. Madrid: Fórcola, 2016. ISBN 978-84-16247-55-4.

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