¿Igualdad ante la justicia?

En los últimos días, todos hemos podido observar algunas noticias que invitaban a esta reflexión: ¿somos todos los españoles iguales ante la justicia? Antiguamente, la figura de la diosa Justicia (Iustitia en Roma, Diké en Grecia), se representaba con los ojos vendados y una balanza en la mano. Esto suponía la imparcialidad a la que un magistrado debía exponerse a la hora de juzgar un caso, sin tener en cuenta quién estaba de cada lado, sino únicamente los hechos.Sin embargo, en la actualidad somos testigos de enormes injusticias. ¿Condiciona el apellido que llevemos el trato que se nos va a dar, la condena que se nos va a imponer o la forma en la que vamos a ser tratados? ¿es importante proceder de una familia rica para ser tratado favorablemente? ¿están los castigos compensados de acuerdo a la falta cometida? ¿es justo que no todos recibamos las mismas ventajas?

Constantemente se habla de la presunción de inocencia, una norma básica del derecho. Esta regla defiende que cualquier persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario a través de un juicio. Después y en base a lo que allí se analice, se fijará una pena o condena. Si seguimos este principio, podríamos entender muchas de las situaciones que vemos a diario. Sin embargo, cuando un caso está resuelto, esclarecido o los infractores han confesado sus hechos, muchas veces se sigue hablando de “presuntos”, simplemente por los puestos de poder que ocupan en la sociedad. Además, considero que una persona que ha sido imputada en un caso de delitos fiscales no debería ocupar ningún cargo público, ya que, aunque las personas puedan cambiar, siempre habrá antecedentes que puedan provocar que los hechos se repitan. Por otro lado, cuando una persona “normal” (que no ocupa un cargo de importancia) comete una infracción, esto queda reflejado en su historial personal. Este hecho puede ser un impedimento a la hora de acceder a un trabajo o de realizar otros trámites. De aquí surgen otra preguntas: ¿es necesario conocer los motivos que han llevado a cometer una infracción? ¿están justificados algunos delitos menores?

Por todas estas razones, creo que no todos los españoles somos iguales ante la política. Pienso que debería haber una reestructuración del código penal, o al menos jueces más severos a la hora de aplicarlo, que no se dejaran influenciar por el dinero, el apellido o el puesto que tenga una persona. Y sobre todo y lo más importante: no podemos seguir manteniendo a los que nos roban y defraudan en los puestos más altos.

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