La revolución saudí de las mujeres

Tradicionalmente, se han relacionado la opresión y el machismo con el mundo árabe. A diario, oímos noticias sobre cómo los hombres tratan a las mujeres en estas sociedades: generalmente, ellas deben depender de un varón (ya sea su padre, su hermano o su marido) para realizar tareas tan básicas como estudiar o quedar con alguien o son privadas de su voz y de su voto. Sin embargo, hasta que no nos acercamos más a esta cultura y nos atrevemos a vivirla desde cerca, no descubrimos que la realidad es muy diferente. Es cierto que en algunos casos las cosas son tal como los estereotipos dicen, pero, en otros, la situación ha cambiado, aunque se le dé poca importancia y visibilidad.

Por un lado, es importante destacar la relevancia que la mujer está adquiriendo en trabajos que tradicionalmente eran para hombres. Ya no quedan únicamente relegadas a las tareas domésticas, sino que empiezan a tener espacios dedicados a sus estudios y a su formación profesional. Opino que este es un factor muy positivo, ya que progresivamente ocuparán puestos de poder dentro de la sociedad, lo que les facilitará conseguir la igualdad en todos los ámbitos. Aunque este hecho suene un poco utópico, pues ni siquiera en los países considerados como “desarrollados” existe, creo que a base de esfuerzo y lucha continuada puede lograrse. Además, ellas mismas están eliminando poco a poco todo lo que las diferencia y, al mismo tiempo, están adaptando a los nuevos tiempos las tradiciones culturales con las que sí se sienten identificadas.

Por otro lado, considero que el cambio siempre está en las nuevas generaciones, ya que los jóvenes de estos países están creciendo en un mundo globalizado y más abierto a occidente. Cada vez se tiene más acceso a las redes sociales y a fuentes de información externas muy diferentes a los ambientes en los que vivimos, por lo que es fácil conocer otros puntos de vista distintos. En Europa, por ejemplo, los derechos de la mujer se respetan más y son más importantes que en estos países, así que podemos ser tomados como referencia en cuanto al contenido teórico de nuestras leyes, aunque en la práctica aún tenemos mucho que avanzar.

Estos factores han iniciado, sin duda, una nueva época de cambios que, en mi opinión, debe ser respaldada y apoyada por todos los ciudadanos del mundo. Si tenemos una imagen “atrasada” de ellos, no sirve de nada seguir juzgándoles, sino que sería mejor ayudarles a que continúen todos esos procesos que están iniciando con mucho esfuerzo. Además, creo que es imprescindible conocer sus ideas y su cultura antes de criticar todo aquello que hacen, porque dejarse llevar por prejuicios y estereotipos anclados en el pasado no favorece el progreso. También es importante destacar que todas las generalizaciones son malas, ya que en muchas ocasiones vemos solo aspectos tan negativos que no somos capaces de adentrarnos a saber qué hay más allá o qué justificaciones dan a todo lo que hacen. Muchas de sus creencias y actuaciones están basadas en conceptos religiosos muy arcaicos y, aunque deberían cambiar, son procesos que implican muchos años de trabajo e implicación. Opino que el objetivo de estas diferencias debería ser siempre el enriquecimiento de ambas partes y nunca motivo de guerras o discriminaciones.

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