“Los libros y la libertad”, de Emilio Lledó

Lledó, Emilio. (2014). Los libros y la libertad. 4ª edición. Barcelona: RBA Libros.

Los libros forman parte de la vida de las personas, pues son capaces de acompañarlas en ella e, incluso, moldearla hasta hacernos crecer en nuestra concepción del mundo y, por qué no, ayudarnos a nosotros mismos en dicha tarea personal. A lo largo de Los libros y la libertad el filósofo y ganador del Premio Princesa de Asturias 2015, Emilio Lledó, describe lo que ha significado para él el libro como objeto y algunos de los títulos leídos en su dilatada carrera filosófica. Para ello, las páginas recopilan numerosos textos que, aun siendo independientes entre sí muchos de ellos, se entretejen permitiendo que el lector tenga una idea global de todo el contenido, y pueda llegar a las tesis que defiende el autor, sin perderse entre un capítulo y otro.

La obra de Lledó sumerge al lector en un triángulo que tiene como trasfondo la cultura y cuyos vértices son el libro, la memoria y el lenguaje. Para rellenar su contenido, no duda en compartir sus vivencias. Para ello realiza un recorrido por algunos de los autores clásicos que, de una forma u otra, han influido con sus pensamientos, planteamientos y vivencias en su obra, como son los casos de Platón, Aristóteles, Sófocles, Tucídides, Erasmo de Rotterdam, Nietzsche, Humboldt o María Zambrano, entre otros.

La invención de la escritura, y con ella del libro, señala Lledó, permitió la supervivencia de la cultura a lo largo del tiempo, favoreciendo el sustento cultural a lo largo del tiempo y acabar con lo efímero y el olvido. Con el libro y el lenguaje escrito se pasa de una cultura oral a una escrita que posibilita el crecimiento de la libertad y de las relaciones en la sociedad a la vez que propicia la necesidad de seguir conociendo a través de la thaumasia y la filosofía.

El filósofo continúa su exposición entretejiendo el lenguaje, partiendo de la teoría de Humboldt, con todos los ámbitos de la vida como puede ser la política y la identidad. Estos elementos nos permiten, en palabras de Lledó, construir nuestra propia patria y para ello rememora a María Zambrano. Junto a estas reflexiones, defiende la cultura como paideía, y no duda en arremeter contra las nuevas formas de “cultura” que promueven, entre otros medios, la televisión.

Por último, Lledó vuelve a retomar el lenguaje unido a los libros para recordar al lector todo lo que nos permite y que se sostiene en la capacidad de repensar ayudándonos, para ello, de los clásicos, de las obras que marcaron una época y que fueron capaces de sobrevivir en el tiempo como pueden ser la Ética y la Política de Aristóteles o las obras de Erasmo, entre otros muchos. Estas obras permiten que el lector, según el autor, establezca un diálogo con él mismo, que interiorice las palabras, llegando a convertir a los libros en sus compañeros, en sus amigos.

Con los libros abrimos, pues, toda una sucesión de voces singulares, de pasados individuales que, por ese medio, han logrado escapar al fluido uniforme de la temporalidad y liberarse de la claudicación que supone el saber que lo que hablamos se esfuma y diluye en sus instantes. Los libros recogen la vida singular de quien con las letras supera la desaparición del «aire semántico» que condiciona y define, como decía el poeta, el carácter efímero del existir (p. 137).

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