Breve historia de las bibliotecas

Introducción

Desde la invención del libro como formato físico, la humanidad ha tenido la necesidad de guardar este tipo de documentos en un lugar que favorezca su preservación. De esta forma, se establecieron edificios especializados con el objetivo de custodiar el conocimiento recogido y favorecer, aunque en muchos casos limitadamente, el acceso a ellos. A continuación, se recoge una breve recopilación de la historia de estas construcciones, llamadas “bibliotecas” en la mayoría de los casos, que han permitido que gran parte del conocimiento pasado pueda ser estudiado y compartido en la actualidad.

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Biblioteca del Trinity College

¿Qué es una biblioteca?

El concepto de ‘biblioteca’ se puede referir tanto a un espacio físico como a uno no físico. Etimológicamente ‘bibliotheque’ se refiere a «caja de libros o caja para guardar libros y documentos». Hasta el siglo XVIII, se utilizaba el término ‘librería’, pero, desde entonces, en los países latinos (España, Francia, Italia, etc.) comenzó a usarse el concepto de ‘biblioteca”. Sin embargo, en los países anglosajones se sigue utilizando el término ‘library’.

Según el diccionario de la RAE, el concepto de ‘biblioteca’ tiene las siguientes acepciones:

  • Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.
  • Local donde se tiene considerable número de libros ordenados para su lectura.

A raíz de esta definición simplista, encontramos otras más completas dictadas por diferentes organismos internacionales y nacionales: la UNESCO, por ejemplo, tiene una sección específica en relación a las bibliotecas que se encarga de las pautas a seguir. A partir de dicha función, define una ‘biblioteca’ como

Colección organizada de libros, impresos, revistas, o de cualquier clase de materiales gráficos y audiovisuales, y sus correspondientes servicios de personal (especializado) para proveer y facilitar el uso de tales materiales, según lo requieran las necesidades de información, investigación, educación y esparcimiento (recreo) del usuario.

Además, las funciones básicas de una biblioteca son las anteriormente nombradas, es decir: informar, investigar, educar (por ejemplo, la educación tecnológica) y recrear.

Por su parte, la ALA (Asociación Americana de Libreros), considerara por muchos como el gurú de las bibliotecas, define una biblioteca como

Colecciones de material de información organizada para que pueda acceder a ella un grupo de usuarios. Tiene personal encargado de los servicios y programas relacionados con las necesidades de información de los lectores.

Dentro del Estado Español, una primera definición de ‘biblioteca’ la encontramos en la Ley 16/1985, 25 de junio de Patrimonio Histórico Español, que marca las pautas de las bibliotecas y archivos de carácter público y que expone que

Son bibliotecas las instituciones culturales donde se conservan, reúnen, seleccionan, inventarían, catalogan, clasifican y difunden conjuntos o colecciones de libros, manuscritos y otros materiales bibliográficos o reproducidos por cualquier medio para su lectura en sala pública o mediante préstamo temporal, al servicio de la educación, la investigación, la cultura y la información.

La selección es un elemento fundamental debido a que los fondos que se encuentren en la biblioteca tienen que ser de interés para sus usuarios.

A partir de esta ley, en 2007 se estableció la Ley 10/2007 de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, que afecta a todos los libros y bibliotecas del país. En ella podemos encontrar la siguiente definición:

Estructura (física o digital) organizativa que, mediante los procesos y servicios técnicamente apropiados, tiene como misión facilitar el acceso en igualdad de oportunidades de toda la ciudadanía, a los documentos publicados o difundidos en cualquier soporte.

Una vez vistas todas estas acepciones, podemos extraer una definición definitiva que englobaría aquellos rasgos más destacados y comunes a todas ellas:

Colección de documentos en cualquier soporte, debidamente seleccionados, organizados y puestos a disposición del usuario a través de diferentes servicios y programas, con el objetivo de satisfacer sus necesidades educativas, informativas, recreativas y de investigación, contando para ello con personal especializado.

Historia de las bibliotecas

Oriente

Mesopotamia

Las primeras bibliotecas tuvieron sus orígenes en los templos mesopotámicos para guardar las tablillas de arcilla. Su acceso estaba restringido a los sacerdotes y escribas, pues en ellas se guardaban los documentos administrativos, económicos, religiosos, etc.

  • Biblioteca de Ebla

Se encuentra al sur de Alepo y fue descubierta en 1975 en las ruinas del palacio. Tenía dos habitaciones: una pequeña con documentos económicos y una más grande donde se encontraron el resto de materias referentes a la administración, la legislación, la lingüística y la literatura.

  • Biblioteca de Asurbanipal

Situada en Nínive, fue iniciada por Sargón II y ampliada por Asurbanipal, de quien recibe el nombre. La adquisición de la colección se debió, sobre todo, a campañas militares, a incautaciones y a donaciones. Las materias de la colección estaban divididas en tres grandes bloques: instrumentos formativos (gramáticas, diccionarios y listados), documentos de ciencia y pseudociencia (tratados de matemáticas, astronomía, magia, medicina y exorcismo) y documentos literarios e históricos (épicos-mitológicos, historia y religión).

Egipto

  • Casa de los libros

Eran archivos para la documentación administrativa.

  • Casa de la vida

Centros de estudio para los escribas. Poseían grandes colecciones de las que se hacían copias.

  • Biblioteca de Tebas

Fue fundada por Ramsés II y es considerada la primera biblioteca egipcia. Llegó a albergar hasta 20 000 papiros y en uno de sus frontispicios aparece la inscripción “medicina del alma”.

  • Biblioteca de Alejandría

Es una de las bibliotecas más famosas de la historia. Fue fundada por Ptolomeo I y aumentada por su hijo Ptolomeo II en el siglo III a. C. Según algunas fuentes, llegó a albergar 900 000 manuscritos.

Su mantenimiento estaba encargado a poetas y filósofos y estaba formada por unas diez estancias que albergaban todo tipo de materias: instrumentos formativos (gramáticas, diccionarios, textos filológicos, advertencias o enseñanzas), documentos científicos y pseuocientíficos (astronomía, farmacia y medicina) y documentos literarios e históricos (épicos-mitológicos, historia, religión).

La causa de la destrucción de la biblioteca varía en función de la fuente que se consulte: incendios provocados por el califa Omar y Julio César, destrucción por parte de los cristianos, etc.

China

En China, durante el Imperio Han (206 a. C. – 220 d. C.) se promovió una Biblioteca Imperial que fue continuada por las siguientes dinastías. En ella se reunían las versiones aprobadas de los clásicos, concretamente de los confucianos, con el fin de adaptar esas enseñanzas a los propios fines de la dinastía Han y del Imperio.

Una de las personalidades más destacadas de la Biblioteca Imperial fue Hsün Hsü, que en el siglo III compila un catálogo para la biblioteca y estableció una norma bibliográfica que duró más de 1500 años.  Esta norma consistía en la división de los libros en cuatro clases principales: clásicos (filología, lexicografía, música, clásicos confucianos), historias (trabajos legales y geográficos), filósofos (astronomía, adivinación, medicina, botánica, horticultura y estrategia militar) y obras completas (incluidas todas las formas de escritura de ficción). Entre las funciones principales de la Biblioteca estaban las de reunir, preservar y catalogar las mejores obras de la literatura china.

India

Debido al canon budista existente en los monasterios se establecieron numerosas bibliotecas. Una de las más importantes era la del monasterio de Nalanda, que estaba organizada en tres edificios. Uno de ellos era el Ratnadadhi (“océano de gemas”). Tenía 9 pisos y contenía los sutras o discursos de Buda y la literatura tántrica. En él había estanterías y las obras más valiosas se guardaban en cofres de madera.

Japón

Con el traslado de la capital a Kioto por parte de la familia imperial en el 794, se establece una universidad y se subvenciona una biblioteca para recoger las escrituras budistas. Además, se establece una biblioteca de palacio (Goshodokoru), fundada por el emperador Saga a principios del siglo IX. Contenía la copia de los libros de otras colecciones de corte.

Asimismo, también encontramos bibliotecas privadas (kunge bunko) promovidas por distintos señores para preservar las colecciones familiares. Estaban restringidas al uso de familiares y amigos. Se tiene constancia de que la primera biblioteca de esta clase fue establecida por Isonokani no Yakatsugu en el 770.

Por último, los samuráis establecieron escuelas y bibliotecas para preservar y transmitir la herencia literaria.

Mundo islámico

  • Bibliotecas árabes

En el mundo islámico, las mezquitas, al igual que las catedrales y las universidades en el mundo cristiano, fueron los motores de la vida intelectual, lo que provocó la creación de bibliotecas. En ellas existía una gran colección de volúmenes, gracias en gran parte a los donativos por parte de los fieles. Esta se dividía entre las obras de estudio y las de carácter religioso. La proliferación del libro se debe a su bajo coste, a la fácil reproducción como consecuencia de la escritura en cursiva y al bajo precio del papel.

Una de las bibliotecas árabes más importantes fue la del califa omeya Muavia. Bajo su califato, se promovió un gran centro cultural que hacía también las funciones de archivo, donde se tradujeron obras de la literatura y el pensamiento griego. En ella se reunieron libros en griego, siriaco y árabe.

  • Bibliotecas abasíes y fatimíes

Entre las bibliotecas de los abasíes destaca la del califa al-Mamún bajo el nombre de bait al-hikma que era un centro de investigación, es decir, era una institución tratada como un instrumento de trabajo. Los libros recogidos en ella fueron heredados de sus antepasados. Posteriormente, añadió documentos extranjeros traídos, principalmente, de Bizancio y Persia.

Dentro de la dinastía fatimí del norte de África y Egipto destaca la biblioteca de Palacio donde había grandes obras, riquísimos Coranes y alrededor de 18000 obras científicas.

También existieron grandes bibliotecas privadas de bibliófilos con un gran afán de perfeccionamiento cultural, con inquietudes religiosas o simplemente con el fin de acceder a un cargo determinado de la administración.

Occidente

Grecia

Las bibliotecas, al igual que pasará en Roma, se desvinculan del templo permitiendo el acceso libre.

  • Biblioteca de Pérgamo

Rival natural de la Biblioteca de Alejandría, llegó a albergar hasta 200 000 mil rollos. Su colección estaba compuesta por la literatura e historia griega, priorizando los materiales homéricos, la geometría y la crítica al arte. Su final llegó en la época de Marco Antonio, al cederle a Cleopatra la colección por las pérdidas ocasionadas en la conquista de Egipto.

Roma

Se fundan las primeras bibliotecas públicas y todas ellas solían tener dos secciones: escritos romanos y escritos griegos.

  • Bibliotecas de Augusto

También conocida como Biblioteca Octaviana, se fundó en el 33 a. C.

Primeras bibliotecas cristianas

Entre las primeras bibliotecas cristianas están las de grandes figuras como Orígenes, San Jerónimo y San Agustín. Estamos, por tanto, ante un tipo de biblioteca privada que recogería aquellos documentos más importantes para sus dueños. Por ejemplo, Orígenes tuvo una biblioteca en Cesaréa donde recogió las obras maestras de la Antigüedad pagana. San Jerónimo, por su parte, tuvo dos bibliotecas, una en Roma y otra en Belén. Por último, San Agustín donó su biblioteca personal a la diócesis de Hipona.

  • Biblioteca de Constantino

Biblioteca de Bizancio, fundada en el 330 d. C.

Alta Edad Media

  • Bibliotecas imperiales

Dentro de las cortes imperiales de la Alta Edad Media existieron bibliotecas promovidas por los propios reyes y cortesanos. Por ejemplo, Carlomagno promovió la biblioteca del monasterio de San Martín de Tours, creador del estilo carolingio, y su biblioteca personal situada en Aquisgrán. Ésta estaba al servicio de las personas ilustradas de la corte y estaba formada tanto por escritos cristianos como por paganos. La forma de adquisición era mediante donativos, por solicitud a Inglaterra o a los pontífices romanos. También algunos ejemplares eran copiados o bien en el scriptorium de palacio o bien en los monasterios y catedrales.

  • Bibliotecas monacales o monásticas

Pertenecían a los monasterios y recibieron numerosas denominaciones como armarium, secretarium, archivium o librarium. Solían estar cerca del scpritorium, donde los monjes copiaban los libros. Estaban dirigidas por un bibliotecario que también se encargaba de la producción de los códices.

Los libros solían guardarse en armarios con llave a los que solo podían acceder las personas autorizadas. Tampoco había una sala de lectura como tal, sino que los monjes solían leer en sus aposentos.

  • Bibliotecas catedralicias

Parecidas a las monásticas, su ubicación se encuentra en las grandes urbes. En ellas se encuentran obras de tipo teológico, de culto, dedicadas a la enseñanza, clásicas y científicas, al ser las catedrales los primeros centros de enseñanza. Los documentos se guardaban en armarios agrupados por contenidos y había salas donde se podía disfrutar de la lectura con libros encadenados. Algunas de las más famosas son las de Verona, York y Canterbury. En España destacan las de Córdoba, Sevilla, León, Girona y Toledo.

Baja Edad Media

  • Bibliotecas universitarias

Fueron las más representativas de la época y las que más apogeo tuvieron. Su objetivo inicial fue formar a los futuros clérigos, pero pronto estuvieron destinadas a apoyar las enseñanzas que se impartían en las diferentes escuelas. Las colecciones estaban formadas por donaciones, copias o compras.

Había tanto libros encadenados como aquellos que servían para consulta de alumnos mediante el sistema de pecia. Alfonso X instauró las condiciones del encargado de este tipo de bibliotecas.

Las más famosas son las de la Sorbona de París, Oxford y Bolonia. En España destacan la de Salamanca o Valladolid por ser dos de los estudios más antiguos.

  • Otras bibliotecas

Son las bibliotecas privadas que prevalecerán a lo largo de la historia y que pertenecen a grandes reyes, emperadores y nobles. Destacan las de Alfonso X y su hijo Sancho IV con obras como Las partidas.

Renacimiento

  • Bibliotecas italianas

Bibliotecas privadas

Las bibliotecas privadas seguían siendo para disfrute de su dueño y amigos como en épocas anteriores y se correspondían con colecciones de bibliófilos que se sentían inclinados por las características especiales de muchos ejemplares. Entre este tipo de bibliotecas destaca la de Petrarca y la Domenico Malatesta Novello.

La biblioteca de Petrarca fue la más importante de su tiempo y en ella encontramos tres tipos de documentos: escritos sagrados (San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo), escritos latinos (San Isidoro, Casiodoro) y escritos clásicos (Cicerón, Séneca, Livio, Virgilio, Horacio, Ovidio, etc.).

Por su parte, la biblioteca de Malatesta es consdierada como la primera biblioteca pública. Fue fundada en Cesena y aún mantiene la estructura original. La colección inicial estaba formada por obras en latín y a la muerte de su fundador contaba con 200 libros.

Biblioteca Vaticana

Durante la época de Aviñón llegó a tener 2400 volúmenes, pero tras el traslado del pontificado a Roma, la biblioteca se quedó en la ciudad francesa. La biblioteca actual fue fundada por Nicolás V, que anteriormente fue bibliotecario de Cosimo de Médici, y contó inicialmente con 1200 ejemplares.

Sixto IV promovió nuevos locales para la biblioteca y dividió la colección en cuatro secciones, siendo accesibles al público las dos primeras: latina, griega, secreta y privada. Llegó a contar con 3600 manuscritos.

Actualmente cuenta con más de 700 000 obras impresas (7000 incunables) y 60 000 manuscritos. Entre las obras notables que alberga están el Códex Vaticans (siglo IV), Virgilio Vaticano (siglo IV), Evangelio Vaticano (siglo VIII), República de Cicerón, entre otras.

  • Bibliotecas francesas

Entre las bibliotecas francesas de la época destacan las de los sucesores de San Luis con las figuras de Carlos V y Carlos VI y la biblioteca de los duques de Borgoña. Los dos primeros instalaron la biblioteca en una torre del Louvre y se encargaron de traducir obras clásicas al francés. Por su parte, los duques de Borgoña tenían su colección repartida por los distintos palacios y su fin era satisfacer los gustos del duque y de sus familiares.

Época Moderna y Contemporánea

  • Siglo XVI

Biblioteca Nacional Francesa

Tiene sus antecedentes en algunas bibliotecas reales de la Edad Media, aunque fue fundada definitivamente por Francisco I a partir de su biblioteca privada. En un principio fue instalada en Fontainebleau en 1547 y diez años más tarde se promulgó la ordenanza de Montpellier, que obligaba a los impresores a depositar una copia de los ejemplares en la biblioteca.

Posteriormente se traslada a París, donde la colección aumenta como consecuencia de una donación de Catalina de Medici, pasando a albergar 70 000 volúmenes a la muerte de Luis XIV.

Con la Revolución Francesa se produjo una serie de cambios que provocaron el cambio de dueño de muchos libros: se reordenó la biblioteca y se incautaron libros a la Iglesia. Este hecho provocó que se denominara Biblioteca Nacional a partir de 1792 tras el traspaso de la Biblioteca Real de Luis XVI a la nación definitivamente.

Actualmente sus fondos son 12 millones de libros, 300 000 manuscritos, 6 millones de estampas, 1,5 millones de mapas, 800 000 monedas y medallas y 400 000 discos.

Biblioteca Nacional de Baviera

En 1558 se produce la compra de la biblioteca de Johann Albrecht por parte del duque Alberto V con el fin de facilitar una colección a los estudiosos y miembros de la corte. Su fondo se fue ampliando a través de donativos y saqueos por parte de los monarcas.

Biblioteca Nacional de Austria

Tiene su antecedente en la biblioteca del emperador Maximiliano I. Su fundación definitiva se produjo en 1551 con Maximiliano II, que dictó un decreto obligando a los impresores a entregar tres ejemplares de lo que produjeran, siendo uno entregado a la Biblioteca de la Corte. A lo largo de la historia ha sufrido numerosas ampliaciones y adquisiciones hasta convertirse en la actual Biblioteca Nacional de Austria tras desaparecer el imperio austrohúngaro después de la Primera Guerra Mundial.

Wolfenbüttel

Recibe su nombre del duque Julius de Brunswick Wolferbüttel que declaró el luteranismo como religión oficial. Para favorecer su crecimiento promueve una biblioteca cuya colección se debe a la incautación de libros de los monasterios y a donaciones como la que recibió de la viuda de Lutero. Entre sus bibliotecarios destacan personalidades como Leibniz y Lessing.

  • Siglo XVII

Bibliotecas universitarias

Oxford

La biblioteca de la Universidad de Oxford también es conocida con el nombre de “Bodleiana” por ser promovida por Thomas Boldey en la Iglesia de Sta. María a principios de 1600. Su fundador la consideró como una biblioteca pública, abierta a antiguos alumnos y personalidades importantes y extranjeras. Además, señaló las condiciones que debía reunir el bibliotecario.

Los libros estaban encadenados y se ordenaron atendiendo a cuatro clases: teología, medicina, leyes y artes. Dentro de cada materia, los ejemplares seguían un orden alfabético. En 1602 contaba con 300 manuscritos y 1700 volúmenes impresos, cifra que en 1606 creció hasta los 6000 volúmenes. Actualmente, reúne 4 millones de impresos, 40 000 manuscritos y 20 000 documentos.

Harvard

En 1638 se crea en el College de Cambridge de la universidad de Massachusetts, actualmente de Harvard, la primera biblioteca del que seconsidera primer centro de enseñanza superior de la América inglesa. Su primer fondo se debe a una donación de John Harvard, que aumentó posteriormente.

En 1764 a consecuencia de un incendio se salvaron únicamente 400 volúmenes. Más tarde, en 1942, se construye un nuevo edificio, Houghton Library, destinado a guardar y conservar los libros raros, cuyo número había sobrepasado los 100 000 volúmenes.

Dublín

La biblioteca del Trinity College es una de las mayores bibliotecas del mundo anglosajón y su crecimiento se debe al ingreso de otras bibliotecas completas. En un principio su acceso estaba reservado a los profesores y George Berkeley fue uno de sus bibliotecarios.

Desde 1801 gozó del depósito legal de Reino Unido y actualmente es la mayor biblioteca irlandesa. Alberga más de 1 millón de impresos y 2000 manuscritos.

Biblioteca Ambrosiana de Milán

Fundada por el cardenal y arzobispo de Milán Federico Borromeo, estaba dedicada al arzobispo milanés San Ambrosio, baluarte contra la Reforma. Consta de una sala abovedada y estanterías adosadas a los muros.

La colección inicial tardó en reunirse seis años y llegó a tener 30 000 impresor y 15 000 manuscritos. La dirección de la biblioteca está administrada por dos juntas, una administrativa y otra intelectual.

  • Siglo XVIII

Library Company of Philadelphia

Fue la primera biblioteca de carácter asociativo de Norteamérica y fue fundada en 1721 por Benjamin Franklin, por lo que está muy ligada a la independencia de Estados Unidos.

British Museum

Su creación, en 1753 se debe a la oferta de los testamentarios de sir Hans Sloane, presidente de la Rosal Society. Tras su muerte había dejado una biblioteca con 3448 manuscritos y 40 000 obras impresas. A esta colección se le unieron tras privadas como las del conde de Oxford, Edward y Robert Harley.

El Parlamento acordó una cantidad de salarios para el personal, pero no para la adquisición de nuevos fondos por lo que su crecimiento se debe a donativos y legados y al depósito legal. En 1973 se reorganiza para dar lugar a la British Library.

  • Siglo XIX

Bibliotecas públicas de Inglaterra

Su principal objetivo fue la formación profesional y moral de las clases sociales, sin olvidar la función recreativa. Se vieron favorecidas por el incremento de la empresa editorial y la primera fue abierta en Glasgow en el Andersonian Institute, donde se impartían charlas a los obreros.

Bibliotecas públicas de EE. UU.

La primera estuvo en Boston y se debe a la reunión de las distintas bibliotecas de la ciudad como coronación de la escuela pública. Tenía un horario fijo y el acceso era para mayores de 16 años.

Surgieron como consecuencia de la incautación ordenada por los revolucionarios franceses de las bibliotecas de la Iglesia y de las de los nobles emigrados. Se construyeron bibliotecas en las capitales y las provincias y la custodia de las mismas estaba encargada a las autoridades municipales. Sin embargo, fueron tachadas de elitistas, pues no nacieron para atender las necesidades informativas y recreativas de los nuevos sectores sociales. En 1832 pasan a depender del Ministerio de Instrucción Pública y se mejoran las condiciones con la construcción de nuevos edificios.

Biblioteca del Congreso (EE. UU.)

En la primera mitad del siglo XIX se procede a instaurar una biblioteca para uso especial de los congresistas. Surgió cuando el Congreso se estableció de forma definitiva en Washington. Actualmente, cuenta con 80 millones de documentos y 5000 empleados y tiene un presupuesto de 200 millones de dólares.

  • Siglo XX

Bibliotecas escolares

Están destinadas a los alumnos de los centros docentes de nivel inferior al universitario y contienen tanto libros de entretenimiento como de apoyo a la enseñanza. Su fin principal es crear un hábito a la lectura.

Bibliotecas universitarias

Surgidas en la Edad Media, con el desarrollo histórico tienen una doble función: facilitar los libros de estudio a los estudiantes y de investigación a los profesores y también a los alumnos.

Bibliotecas especiales

Tienen como misión facilitar exclusivamente la información y suelen depender de empresas privadas y organizaciones públicas.

Bibliotecas públicas

Están concebidas como instituciones al servicio de la educación individual y colectiva de los ciudadanos en todas sus edades. Amplían el campo de acción de otras bibliotecas, pues acerca el libro a quien no tiene un fácil acceso a él.

Las bibliotecas en España

La España visigoda en la Alta Edad Media

Con gran influencia italiana en la cultura hispana, las bibliotecas de la época son las pertenecientes a las órdenes monásticas y las de los propios estudiantes. Estamos, por tanto, ante un tipo de biblioteca privada que estaba al servicio de la institución propietaria o de sus dueños. Algunas de las más destacas son la Biblioteca Real de Toledo, la Biblioteca de Mérida y la Biblioteca de Sevilla, donde encontramos las figuras de San Leandro y San Isidoro.

Bibliotecas andalusíes en la Edad Media

En al-Ándalus encontramos bibliotecas de los emires Omeya como Abd-l-Rahmán II y III, cuyo hijo, al-Hakam II, se convirtió en califa de Córdoba. En esta ciudad estableció una biblioteca en la alcazaba que, según algunas fuentes, llegó a reunir hasta 400 000 volúmenes.

También nos encontramos con bibliotecas privadas de maestros de escuelas y personalidades ricas que permitieron el paso de la cultura árabe a la cristiana, aunque muchas fueron destruidas por las diferentes ideologías.

Bibliotecas castellanas en el Renacimiento

Tanto Juan II como Isabel la Católica tuvieron una gran afición por la lectura, aunque no contaron con una biblioteca como tal. Las bibliotecas de la época pertenecían a grandes nobles como los condes de Benavente, Enrique de Villena o el Marqués de Santillana.

  • Biblioteca de la Universidad Complutense en el siglo XVI

Fue la Biblioteca de la Universidad de Alcalá fundada por Cisneros que albergó durante los primeros años un millar de libros y que fue creciendo paulatinamente. En la actualidad está dividida en las bibliotecas de las diferentes facultades.

  • Biblioteca Fernandina o Colombina en el siglo XVI

También conocida como “Fernandina” o “Hernandina” es la biblioteca fundada por Hernando Colón, hijo de Cristobal, en 1509 con el objetivo de acercar y mantener la cultura. La forma de adquisición de la colección se llevó a cabo mediante inversiones del propio Hernando, mediante donaciones y a través de ayudas estatales aprobadas por Carlos I.

A pesar de su prematura muerte, dejó por escrito cómo tendría que gestionarse y dio instrucciones sobre cómo los aspirantes debían acceder al puesto de bibliotecarios, la suma que se debía dedicar a la adquisición de nuevos volúmenes, etc.

  • Biblioteca de El Escorial en el siglo XVI

La biblioteca fundada por Felipe II en el Monasterio del Escorial no sólo responde a una de las principales preocupaciones que tuvo el Rey a lo largo de su vida, la del coleccionismo y atesoramiento de libros, sino también a uno de los ideales fundamentales del humanismo. De hecho, humanistas de gran talla, como Juan Páez de Castro, Juan Bautista Cardona, Antonio Agustín, Ambrosio de Morales, Benito Arias Montano, etc., colaboraron en los planes del monarca de crear una biblioteca regia. En los textos en los que le expusieron sus pareceres sobre este ambicionado proyecto, que aún se conservan, encontramos la explicación de que el actual recinto que conocemos como Salón Principal o Salón de los Frescos no se viera reducido a ser un mero depósito de las colecciones de libros, sino que acogiera también cuanto pudiera servir para hacer de la biblioteca un lugar de estudio y de trabajo científico: dibujos y grabados, retratos de personajes, instrumentos matemáticos y científicos, mapas, esferas, astrolabios, reproducciones de fauna y flora, monetario y medallero, etc.

Biblioteca de la nobleza en el siglo XVII

Entre las bibliotecas nobles de la época destacan la de don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, que tenía una colección de libros extranjeros y manuscritos, y la del Conde-Duque de Olivares que utilizó a los embajadores para la compra de libros en el extranjero, adquirió otras bibliotecas privadas como la de Jerónimo de Zunta y tuvo una gran colección de manuscritos y libros.

Biblioteca Nacional en los siglos XVIII y XIX

Fue fundada por Felipe V a finales de 1711, concretamente el 29 de diciembre, y abrió sus puertas en marzo de 1712 como Real Biblioteca Pública. Por un privilegio real precedente del actual depósito legal, los impresores debían depositar un ejemplar de los libros impresos en España. En 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad de la corona y pasó a depender del Ministerio de la Gobernación, y recibió por primera vez el nombre de Biblioteca Nacional.

Biblioteca de Cortes en el siglo XIX

En plena Guerra de Independencia, se fundó una biblioteca con el fin de ayudar a los diputados en sus funciones en las Cortes de Cádiz. Se promulga que los impresores destinen dos obras a la biblioteca, que llega a contar en sus inicios con 2000 volúmenes. Tras la restauración, Fernando VII la disuelve, volviendo con el trienio liberal y suprimiéndose definitivamente en 1837.

Las bibliotecas en el siglo XXI

En el siglo XXI van a promoverse, sobre todo, tres tipos de bibliotecas, cada una de las cuales contará con una función determinada, a saber: Biblioteca Nacional, biblioteca académica y biblioteca pública.

Biblioteca Nacional

Entre sus funciones estarán la preservación del patrimonio literario nacional y el tesoro común de la literatura mundial. También se encargará de coordinar una red de bienes y mecanismos intelectuales cada vez más amplia y costosa, pudiéndose encargar, si se diera el caso, de editar libros. Por último, tendrá la responsabilidad de poner a disposición de los usuarios bandos de datos estadísticos, epidemiológicos y geográficos.

Biblioteca académica

Tiene como fin facilitar el acceso a estudiantes y al personal docente e investigador (PDI) contando para ello con una amplia gama de materiales para la educación y la investigación. Además, debe capacitar a los usuarios en todo aquello que necesiten para encontrar, acceder y evaluar la información.

Biblioteca pública

Su función consistirá en convertirse en la “universidad del pueblo” al ser un punto de acceso de recursos de otras bibliotecas y a fuentes no bibliotecarias de información.

Cronología esencial de las bibliotecas (hasta el siglo XX)

-1300 El faraón Osimandias funda la biblioteca de su palacio de Tebas, en cuyo frontispicio había hecho grabar: «Medicina del alma».

-1300 Salmansar I funda la primera biblioteca asiria

-209 Tolomeo I (Sóter) funda la Biblioteca de Alejandría

-48 Un incendio destruye parcialmente la Biblioteca de Alejandría

-39 Es destruida la biblioteca del Serapeum, de Egipto

-37 Cayo Asinio Polión funda la primera biblioteca pública, en Roma. La idea es de Julio César, primer hombre de Estado que propugnó la creación de estas instituciones.

-33 El emperador Augusto funda la Biblioteca Octaviana

-28 El emperador Augusto funda la Biblioteca Palatina

528 San Benito de Nursia funda la biblioteca del monasterio de Montecasino (Italia)

637 Es destruida la biblioteca de Cesarea. Las biblias procedentes de su taller gozaron de mucho prestigio

1253 Biblioteca de la Sorbona (París, Francia)

1334 Biblioteca de Oxford (Inglaterra), reformada por Thomas Bodley en 1602, y desde entonces conocida como Biblioteca Bodleyana

1364 Biblioteca de Cracovia (Polonia)

1460 Biblioteca de la Universidad de Basilea (Suiza)

1477 Biblioteca de la Universidad de Uppsala (Suecia)

1480 Luis XI funda la Biblioteca Nacional de París (Francia)

1522 Biblioteca Real, actualmente Biblioteca Nacional (Francia)

1524 Biblioteca Laurenciana (Florencia, Italia)

1526 Biblioteca Nacional de Viena (Austria)

1538 Biblioteca Universitaria de Santo Domingo (República Dominicana)

1565 Felipe II funda la biblioteca del monasterio de El Escorial (Madrid, España)

1578 Biblioteca de la Universidad de Amsterdam (Países Bajos)

1602 Thomas Bodley rehace la Biblioteca de Oxford, hoy llamada Biblioteca bodleyana

1605 Biblioteca Real de Copenhague (Dinamarca)

1607 Biblioteca Ambrosiana (antecedente de las bibliotecas públicas actuales), de Milán, fundada por el cardenal Federico Borromeo

1609 Biblioteca Pública de Amberes (Bélgica)

1633 Biblioteca Pública de Gante (Bélgica)

1636 Biblioteca de la Universidad de Budapest (Hungría)

1636 Biblioteca universitaria de Harvard (Estados Unidos)

1640 Biblioteca de la Universidad de Helsinki (Finlandia)

1643 Biblioteca Mazarina, fundada en Francia por el cardenal Julio Mazarino

1659 Biblioteca del Estado Prusiano en Berlín (Alemania)

1661 Kongelige Bibliotek en Copenhague (Dinamarca)

1661 Biblioteca Nacional de Berlín (Alemania)

1682 Biblioteca Nacional de Escocia (Reino Unido)

1700 Primera biblioteca popular en Carolina del Sur (Estados Unidos)

1701 Biblioteca Universitaria de Yale (Estados Unidos)

1712 Felipe V funda en Madrid la Librería Real, actualmente Biblioteca Nacional

1714 Biblioteca de la Academia de Ciencias de Leningrado (antigua URSS)

1714 Biblioteca Nacional Central de Florencia (Italia)

1725 Allan Ramsey funda en Edimburgo (Reino Unido) la primera biblioteca circulante

1731 Benjamin Franklin funda en Filadelfia la segunda de las bibliotecas populares estadounidenses

1734 Biblioteca Nacional de Nápoles (Italia)

1740 Se fundan en Inglaterra las bibliotecas circulantes

1747 Biblioteca Narodowa de Varsovia (Polonia)

1753 Biblioteca del Museo Británico, Biblioteca Nacional del Reino Unido

1757 Biblioteca del Arsenal de París (Francia)

1761 Biblioteca de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos)

1777 Biblioteca Nacional de Bogotá (Colombia)

1792 Biblioteca Nacional de Quito (Ecuador)

1793 Biblioteca de la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana, la más antigua de Cuba

1795 Biblioteca del Instituto de Francia

1798 Biblioteca Nacional de Lisboa (Portugal)

1800 Biblioteca Nacional de Buenos Aires (Argentina)

1800 Biblioteca del Congreso de Washington (Estados Unidos)

1802 Biblioteca Nacional Széchenyi de Budapest (Hungría)

1803 Se funda en los Estados Unidos la primera biblioteca infantil del mundo

1810 Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (Brasil)

1812 Biblioteca del Congreso de Bolivia

1813 Biblioteca Nacional de Santiago de Chile (Chile)

1814 Biblioteca Saltikov-Schedrin de San Petersburgo (Rusia)

1816 Biblioteca Nacional de Montevideo (Uruguay)

1822 Biblioteca Nacional de Lima (Perú), reconstruida en 1943, tras ser destruida por un incendio

1827 Biblioteca de la Universidad de Toronto (Canadá)

1828 Biblioteca Nacional de Atenas (Grecia)

1833 Biblioteca Nacional de Caracas (Venezuela)

1835 Biblioteca Nacional de Argel (Argelia)

1837 Biblioteca Real Alberto I (Nacional) de Bruselas (Bélgica)

1838 Biblioteca Municipal Andrés de Santa Cruz (Bolivia)

1839 Se funda en Alemania la primera de las bibliotecas públicas populares

1852 Se funda en Manchester (Reino Unido) la primera biblioteca de acceso libre (free public library)

1861 Biblioteca Pública de Prato (Italia)

1867 Biblioteca Nacional (México)

1872 Biblioteca Pública de Chicago (Estados Unidos)

1875 Biblioteca Nacional Central de Roma (Italia)

1878 Biblioteca Nacional Cirilo y Metodio de Sofía (Bulgaria)

1891 Biblioteca Nacional Central de Florencia (Italia)

1895 Biblioteca Pública de Nueva York (Estados Unidos)

1899 Biblioteca de la Universidad de Kioto (Japón)

1901 Biblioteca Nacional de La Habana (Cuba)

1901 Biblioteca Nacional de Camberra (Australia)

1902 Biblioteca Nacional de Asunción (Paraguay)

1905 Biblioteca Nacional de El Cairo (Egipto)

1907 Biblioteca de Cataluña (Barcelona), antes llamada Central

1909 Biblioteca Nacional de Pekín (China)

1917 Biblioteca de la Universidad de Varsovia (Polonia)

1924 Se funda en París la primera biblioteca infantil francesa

1925 Biblioteca Lenin de Moscú (Rusia) (nacional)

1933 Biblioteca (nacional hasta 1949) de Nankín (China)

1946 Biblioteca Nacional de Fráncfort (Alemania)

1948 Biblioteca Nacional de la Dieta de Tokio (Japón)

1953 Biblioteca Nacional de Ottawa (Canadá)

1954 Se funda en Medellín (Colombia) una biblioteca piloto

1959 Biblioteca Estatal de Praga (antigua Chequia)

 

Bibliografía

ESCOLAR, Hipólito. Historia de las bibliotecas. 3ª edición. Madrid: Pirámide; Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1990. ISBN (Pirámide) 84-368-0535-6; (Fundación Germán Sánchez Ruipérez) 84-86168-53-8.

LERNER, Fred. Historia de las bibliotecas del mundo: Desde la invención de la escritura hasta la era de la computación. 1ª edición. Buenos Aires: Troquel, 1999. ISBN: 950-16-2061-1.

MARTÍNEZ DE SOUSA, José. Diccionario de bibliología y ciencias afines. 3ª edición. Gijón: Trea, 2004. ISBN: 84-9704-082-1.

MILLARES, Agustín. Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas. 1ª edición. México: Fondo de Cultura Económica, 1971.

Patrimonio Nacional. Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial [en línea] [Fecha de consulta: 29 diciembre 2016]. Disponible en: <http://rbme.patrimonionacional.es/>.

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