La importancia de no saber elegir

​Muchas veces nos hablan de lo importante que es saber elegir: elegir qué estudiar, dónde vivir, con quién pasar el resto de nuestros días, o simplemente adónde dirigir nuestra vida. Nos dicen (con miedo y presión) que además de elegir, debemos hacerlo bien. De no ser así, seremos presos de nuestras malas decisiones hasta que muramos. Sin embargo, ¿qué hay de no saber elegir? ¿De, sencillamente, no querer hacerlo? ¿Podemos hablar de malas decisiones, o más bien de decisiones poco claras y relevantes? En ocasiones, las circunstancias nos obligan a elegir algo que no nos agrada del todo. Esto puede ser el inicio de un descubrimiento único y verdadero: el de nosotros mismos. No hay nada más valioso que salir de la zona de confort, explorar nuestros límites, gustos y aficiones. Quizá, ciertas cosas no eran lo que esperábamos, pero a veces es necesario mirar más allá. Es decisivo descubrir la importancia de la indecisión y de la duda. Es fundamental descubrir que, por mucha seguridad que tengamos en ciertos temas, también es importante que nos equivoquemos alguna vez. No debemos ver estas acciones como errores, sino como nuevas oportunidades de conocimiento, formación, experiencias o vivencias. También nuestro entorno y todos los que nos rodean juegan un papel fundamental en la percepción que nosotros mismos tenemos de nuestros actos. Luchamos por nuestros sueños, por conseguir aquello que creemos que nos hará felices, pero, si no lo conseguimos, los decepcionados parecen los demás. ¿Por qué? No hay más perjudicados que uno mismo: nuestro tiempo, nuestras ilusiones, nuestra lucha acaba en el momento que fallamos. Es nuestra vida, y son nuestros actos los que determinan quiénes somos. ¿Puede más la opinión de los demás sobre lo que queremos obtener que nuestras mismas convicciones?

¿Y si el camino correcto fuera el que hemos ido formando a base de errores y aprendizajes, más que el que recorremos haciéndonos creer que es el que deseamos? ¿Y si existe ese “camino paralelo” del que no somos conscientes, pero que también creamos? ¿Y si en él reside la verdadera importancia de no saber elegir?

Todo el mundo tendrá una opinión de lo que deberías hacer, pero lo importante es lo que tú quieras y no lo que los demás quieran que quieras.

Concédete espacio para fracasar. […] No des por hecho que deberías saberlo todo. Lee libros, consulta internet, pregunta a padres mayores o simplemente aplica el sistema de prueba y error. Pero, por encima de todo, céntrate en seguir siendo una persona plena. Tómate tiempo para ti. Cultiva tus propias necesidades.

Chimamanda Ngozi Adichie, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Anuncios

Lo que nos aporta la lectura

¿Qué beneficios tiene la lectura, qué nos aporta, qué nos facilita? No es muy frecuente hacerse estas preguntas. Desde que somos pequeños, aprendemos a leer y lo concebimos como algo básico para nuestro desarrollo personal y académico. Es común que se nos o obligue a hacerlo, sobre todo cuando somos niños. Sin embargo, la lectura debería entenderse como un placer y un privilegio por todo aquello que nos aporta. En esta entrada, os presentamos cinco beneficios y datos sobre este maravilloso mundo.

  1. Es beneficioso para la salud. En la sociedad actual, todo el mundo rinde culto a los cuerpos musculados y cuidados, pero, ¿qué hay de cuidar la mente? Leer es uno de los ejercicios más beneficiosos para prevenir el envejecimiento cerebral, además de ayudar a la memoria. También se reduce el ritmo cardíaco por la relajación que produce esta actividad, lo que el cuerpo interpreta como una situación de descanso donde los procesos corporales se llevan mejor a cabo.
  2. Leer nos da acceso a toda la información que nos rodea. ¿Te imaginas vivir en un mundo donde no sabes qué te dicen, explican, sobre qué te informan o si es verídico o no? Leer nos posibilita desarrollar un espíritu crítico, ya que podemos conocer diferentes puntos de vista gracias a medios de información variados. Además, es básico para la comunicación y el desarrollo de las relaciones interpersonales.
  3. Saber leer es un privilegio. Como ya hemos explicado, leer nos permite estar informados. Sin embargo,  no toda la población mundial tiene acceso a ello. Esto provoca que las sociedades progresen de una forma más lenta, por lo que también podemos considerar que la lectura es un motor de la economía. Si las personas saben leer, podrán acceder a niveles educativos más altos, que posteriormente les permitirán desempeñar trabajos más tecnificados, valorados y mejor pagados.
  4. Permite aumentar nuestro nivel léxico ¡y no solo en nuestro propio idioma! Hoy en día tenemos a nuestro alcance cientos de libros digitalizados en otros idiomas, por lo que pueden ser un punto de apoyo muy importante en el aprendizaje de lenguas. Si por el contrario preferimos profundizar en la nuestra antes de aventurarnos con otras nuevas, leer es, sin duda, la mejor forma de hacerlo. Lo más productivo es tener un diccionario a mano para consultar las dudas que surjan. Además, de manera inconsciente, se aprenden estructuras gramaticales y aspectos sobre la puntuación o la acentuación.
  5. Ayuda a desarrollar la imaginación y la creatividad en los niños. ¿Quién no ha soñado con sus personajes y escenarios favoritos? ¿Quién no ha imaginado el final de una saga antes, si quiera, de que los libros fueran publicados? Varios estudios han demostrado que leer desarrolla partes del cerebro que pocas actividades más hacen. Éstas son las relacionadas con la imaginación, la socialización y el desarrollo creativo de las personas, sobre todo de los más pequeños. Por otro lado, leer condiciona la forma que tenemos de relacionarnos con los demás y la forma que tenemos de hacerlo.

Ahora que ya sabéis un poco más, podéis animaros a leer (o a hacerlo más si ya lo hacéis) sabiendo de primera mano a qué os enfrentáis y qué os aportará. ¡Recordad que en nuestra página de Instagram Libros Fragmentarios encontraréis múltiples recomendaciones que os facilitarán la tarea!

La revolución saudí de las mujeres

Tradicionalmente, se han relacionado la opresión y el machismo con el mundo árabe. A diario, oímos noticias sobre cómo los hombres tratan a las mujeres en estas sociedades: generalmente, ellas deben depender de un varón (ya sea su padre, su hermano o su marido) para realizar tareas tan básicas como estudiar o quedar con alguien o son privadas de su voz y de su voto. Sin embargo, hasta que no nos acercamos más a esta cultura y nos atrevemos a vivirla desde cerca, no descubrimos que la realidad es muy diferente. Es cierto que en algunos casos las cosas son tal como los estereotipos dicen, pero, en otros, la situación ha cambiado, aunque se le dé poca importancia y visibilidad.

Por un lado, es importante destacar la relevancia que la mujer está adquiriendo en trabajos que tradicionalmente eran para hombres. Ya no quedan únicamente relegadas a las tareas domésticas, sino que empiezan a tener espacios dedicados a sus estudios y a su formación profesional. Opino que este es un factor muy positivo, ya que progresivamente ocuparán puestos de poder dentro de la sociedad, lo que les facilitará conseguir la igualdad en todos los ámbitos. Aunque este hecho suene un poco utópico, pues ni siquiera en los países considerados como “desarrollados” existe, creo que a base de esfuerzo y lucha continuada puede lograrse. Además, ellas mismas están eliminando poco a poco todo lo que las diferencia y, al mismo tiempo, están adaptando a los nuevos tiempos las tradiciones culturales con las que sí se sienten identificadas.

Por otro lado, considero que el cambio siempre está en las nuevas generaciones, ya que los jóvenes de estos países están creciendo en un mundo globalizado y más abierto a occidente. Cada vez se tiene más acceso a las redes sociales y a fuentes de información externas muy diferentes a los ambientes en los que vivimos, por lo que es fácil conocer otros puntos de vista distintos. En Europa, por ejemplo, los derechos de la mujer se respetan más y son más importantes que en estos países, así que podemos ser tomados como referencia en cuanto al contenido teórico de nuestras leyes, aunque en la práctica aún tenemos mucho que avanzar.

Estos factores han iniciado, sin duda, una nueva época de cambios que, en mi opinión, debe ser respaldada y apoyada por todos los ciudadanos del mundo. Si tenemos una imagen “atrasada” de ellos, no sirve de nada seguir juzgándoles, sino que sería mejor ayudarles a que continúen todos esos procesos que están iniciando con mucho esfuerzo. Además, creo que es imprescindible conocer sus ideas y su cultura antes de criticar todo aquello que hacen, porque dejarse llevar por prejuicios y estereotipos anclados en el pasado no favorece el progreso. También es importante destacar que todas las generalizaciones son malas, ya que en muchas ocasiones vemos solo aspectos tan negativos que no somos capaces de adentrarnos a saber qué hay más allá o qué justificaciones dan a todo lo que hacen. Muchas de sus creencias y actuaciones están basadas en conceptos religiosos muy arcaicos y, aunque deberían cambiar, son procesos que implican muchos años de trabajo e implicación. Opino que el objetivo de estas diferencias debería ser siempre el enriquecimiento de ambas partes y nunca motivo de guerras o discriminaciones.

Violencia machista

La violencia machista es, en mi opinión, el mal de las sociedades del siglo XXI. A diario vemos noticias en los medios de comunicación que hacen referencia a cómo las mujeres somos víctimas de maltrato, vejaciones y desigualdades ante las que nadie (o casi nadie) decide actuar. No solo hablamos de agresiones, sino también de diferencias salariales o laborales. En estas situaciones, ser mujer parece más una lacra que un orgullo, y esto es culpa, en gran parte, del ambiente en el que vivimos.

Por un lado, considero que es importante destacar que la violencia machista no solo hace referencia a las agresiones físicas como tal, sino también al maltrato psicológico que las féminas sufren. En mi opinión, las peleas son muy graves, pero el daño psicológico puede ser aún peor, ya que las que lo sufren viven con miedo el resto de sus vidas y nunca acaban de superarlo por completo. Es cierto que todo es un largo proceso (suele empezar por el control o la privación de la libertad hasta llegar a los golpes), pero detenerlo a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por este motivo, creo que es necesario concienciarlas de que denunciar no es nada malo, así como mostrarles que van a estar apoyadas por profesionales durante todo el proceso

Por otro lado, me parece absurdo que nosotras tengamos que denominar “situaciones de riesgo” a acciones tan cotidianas como coger el transporte público, volver solas a casa o caminar sin compañía en zonas poco concurridas. Opino que es imprescindible que nos sintamos a salvo en cualquier circunstancia, y eso se consigue gracias a la colaboración de todos. No es necesario ver a una mujer como débil cuando está sola, sino al contrario: pienso que hay que ser muy valiente para enfrentarse a esto sabiendo el riesgo que entraña.

En conclusión, creo que hay que erradicar la violencia machista, tanto en España como en el resto del mundo. Personalmente, opino que el problema está en la educación que se nos da (tanto a hombres como a mujeres) sobre que somos “el sexo débil” o el utilitarismo al que “podemos ser sometidas” sin que los agresores sean castigados en muchos casos. Es cierto que estas ideas están muy arraigadas, pero considero que es fundamental que cambien, al igual que la sociedad lo hará. Asimismo, pienso que es necesario concienciar a todo el mundo de que el caso contrario también existe: los hombres pueden sufrir por este mismo motivo y sus casos tienen menos visibilidad (e incluso menos credibilidad) en los medios.

Ética en los embarazos: el caso de Carmen Bousada

¿Es ético poner en riesgo nuestra salud a cambio de ver cumplido un sueño? ¿Y si nuestra decisión afectara también a un familiar muy cercano? Podríamos plantearnos estas cuestiones tras conocer el caso de Carmen Bousada, una española de 67 años que quiso someterse a una fecundación in vitro en EEUU. A pesar de que la clínica no realiza este tipo de tratamientos a mujeres mayores de 55 años, la gaditana mintió sobre su edad para cumplir su objetivo de ser madre. Personalmente, creo que esta decisión fue muy inconsciente y arriesgada, ya que no solo fue peligroso para ella, sino también para sus futuros hijos.

En primer lugar, opino que existió una falta de control y responsabilidad por parte de la clínica que la trató. Estos procesos son, por lo general, muy costosos, así que creo que en este caso se valoró solamente el dinero y no los posibles riesgos a los que se exponía la paciente. Además, ella también debía conocer qué peligros entrañaba este proceso y considero que, si a pesar de ellos decidió seguir adelante, su comportamiento puede tacharse de infantil e inmaduro, ya que por un simple capricho no se puede arriesgar la propia vida y menos aún la de los bebés.

En segundo lugar, creo que esta mujer debió valorar si después de dar a luz podría ser capaz de atender a sus hijos lo suficientemente bien. Opino que es fundamental tomar esta decisión únicamente cuando se sabe con seguridad que se les va a poder garantizar un buen futuro, y esta mujer, al ser tan mayor, necesitó buscar a una persona que pudiera atenderles cuando ella falleciera. Esta razón es una más entre las muchas que demuestran que este acto fue inconsciente y, en contra de lo que ella afirma, poco meditado.

Por estos motivos, creo que debería existir un mayor control en este tipo de tratamientos. Carmen Bousada afirmó que en la clínica de Estados Unidos no le pidieron ningún tipo de documentación que pudiera certificar su edad, lo que considero un error enorme. Asimismo, pienso que el ser humano debería dejar de ser tan egoísta y caprichoso. Es imposible imponerse a la naturaleza y la fisiología de las personas, y por jugar con cosas tan delicadas podemos sufrir consecuencias muy graves. En este caso, el proceso de fecundación in vitro resultó exitoso (a pesar de que los gemelos fueron prematuros), pero, ¿qué hubiera pasado si el embarazo de esta mujer no se hubiera llevado a término? ¿Hubiera sido “juzgada” de manera diferente por la sociedad? Además, si ser madre era el sueño de su vida y tenía pensado hacerlo ayudándose de este método, ¿por qué no lo hizo antes, cuando corría menos peligros?