Auschwitz

En Madrid se está realizando una exposición sobre el campo de concentración de Auschwitz (Centro de Arte Canal, desde el 1 de diciembre de 2017 al 17 de junio de 2018). Con motivo de su vista, hemos creído oportuno hablar sobre la importancia de la memoria histórica y la conciencia que debemos adquirir como sociedad en este tipo de situaciones.

En esta exposición pueden verse objetos auténticos del campo (la valla, zapatos, maquetas de los hornos crematorios, etc.). Sin embargo, lo que más llama la atención del visitante son todos los testimonios que hay de los supervivientes de esta barbarie. Están recogidos tanto en formato texto (en las paredes, en cartas, en libros…), así como en vídeo. Estos últimos son los más significativos, pues gracias a la voz y a la expresión facial de quienes aparecen podemos apreciar el verdadero horror y sufrimiento del que hablan. Una de estas mujeres expone que, a pesar de la catástrofe mundial que supusieron los campos de concentración, es necesario hablar de ello, que la información sobre lo ocurrido se transmita generación tras generación para que esto no se repita.

Por otro lado, se habla de la culpa. Tras la liberación del campo de concentración, se realizaron unos juicios (los llamados “Juicios de Auschwitz”) para valorar los actos de todos cuantos habían colaborado en el exterminio de más de un millón de personas. Pero ¿era igual de responsable el maquinista del tren que conducía a los judíos hacia el campo como quien introducía el gas Zyklon B en las cámaras o quienes actuaban contra sus familiares y amigos por sobrevivir? Se trata de un tema delicado que debe analizarse teniendo en cuenta la situación de la época, las circunstancias de cada uno de los inculpados y el valor de la vida en aquellos momentos tan cruciales. Los grandes culpables de esta catástrofe fueron inculpados y condenados a pena de muerte o cadena perpetua. Es el caso de Rudolf Höss, comandante del campo, que fue ejecutado frente a los crematorios de Auschwitz I.

“Quienes no conocen su pasado están condenados a repetirlo”, sentencia una frase de George de Santayana al inicio de esta exposición. En ella se resume lo que queremos transmitir: en ocasiones es necesario formarse, aceptar la diversidad de quienes nos rodean y aprender qué errores del pasado han llevado al ser humano a hacer lo que ha hecho. De esta forma, pueden evitarse catástrofes tales como la que se vivió en Auschwitz y en los demás campos de concentración y exterminio que se construyeron en la época de las grandes guerras.

El título de esta exposición anuncia: “no hace mucho, no muy lejos”. Esto significa que no podemos considerar que el “mal” que supuso Auschwitz para la sociedad y la historia mundial sea agua pasada. Se trata de un hecho que debemos recordar y combatir. “Ocurrió. En consecuencia, puede volver a ocurrir: esto es la esencia de lo que tenemos que decir. Puede ocurrir, y puede ocurrir en cualquier lugar”, dice Primo Levi, un autor superviviente de la barbarie. Esta cita nos acerca aún más a la realidad de los hechos: las personas que sufrieron esto no tenían más culpa que la de haber nacido en una familia u otra, familias perseguidas y consideradas “enemigos” para el régimen nazi. Podría haberle ocurrido a cualquiera, en cualquier lugar, podría haber sido en España o en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que afectó e implicó a gran parte del mundo.

Por último, os animamos a visitar esta exposición para que conozcáis más de cerca qué ocurrió durante esta trágica etapa de nuestra historia.

 

Tú que pasas por aquí

a ti te ruego

que hagas algo

que aprendas un paso de baile

algo que justifique tu existencia

algo que te dé el derecho

de estar vestido con tu piel y tu vello

aprende a caminar y a reír

porque no tendría sentido

a la postre

porque son muchos los que han muerto

mientras tú sigues vivo

y no haces nada con tu vida.

 

Charlotte Delbo, superviviente de Auschwitz (1971).

Anuncios

Totalitarismo: una visión arendtiana

¿Por qué estudió Arendt el fenómeno del ‘totalitarismo’?

Los orígenes del totalitarismo (1951) fue la primera gran obra publicada por Hannah Arendt. En ella expone aquellas corrientes que propiciaron la llegada del movimiento totalitario en los regímenes nacionalsocialista y estalinista. Para ello dividió la obra en tres partes: antisemitismo, imperialismo y totalitarismo. En cada una de ellas analiza los hechos más destacados, desde el origen del odio a los judíos –en la primera– hasta los rasgos característicos del sistema totalitario –en la tercera– pasando por un examen de los rasgos de los imperialismos de finales del siglo XIX y principios del XX –en la segunda.

A pesar de ver la luz a principios de la década de los años 50, ya en 1944/45 tenía pensado tratar el tema del ‘totalitarismo’ como demuestra un esbozo del libro titulado Los elementos de la vergüenza: antisemitismo, imperialismo, racismo; cuyas dos primeras partes estarán concluidas un año más tarde. No será hasta 1948/49 cuando decida cambiar el título de la tercera parte y nombrarla tal como se recoge en la edición de 1951.

Sigue leyendo

Tomás Moro y su “Utopía”

Tomás Moro llegó a ser un hombre muy importante en la época en la que vivió. Destaca principalmente porque llegó a ser Gran Canciller de Inglaterra, escritor, un gran pensador y humanista, y, tras su muerte, llegó a ser un mártir reconocido por la Iglesia Católica.Resultado de imagen de tomas moro

Nació en Londres el 7 de febrero de 1478 en el seno de una familia acomodada y falleció el 7 de julio de 1535 debido a la orden de decapitación dictada por el monarca Enrique VIII.

Desde pequeño empezó a estudiar francés, latín, griego y música en el colegio dirigido por el humanista Nicolás Holt de Saint Anthony donde se ejercitó también en dialéctica. Con tan solo trece años entre al servicio de John Morton, arzobispo de Canterbury y, más tarde, Cardenal. Éste le subvenciona dos cursos en la Universidad de Oxford donde Moro destacará en retórica, dialéctica, filosofía y griego.

Posteriormente estudió derecho en Londres y en poco tiempo se convirtió en un abogado de gran fama, al igual que su padre, que defendía siempre la justicia. En los primeros años del siglo XVI visitó las universidades de París y Lovaina junto a Desiderio Erasmo, más conocido como Eramos de Rotterdam. Este hecho produjo que mantuvieran una intensa amistad a la que se unió el español Juan Luis Vives tras visitar tanto Lovaina como Inglaterra.

En 1505 se casa con Joana Colte, pero fallece seis años más tarde tras dar a luz anteriormente a cuatro hijos. Ante esta situación se vuelve a casa nuevamente con Alice Middleton, también viuda y madre de una niña.

Al morir Enrique VII, su hijo sube al trono para convertirse en Enrique VIII. Moro pronto cuenta con la simpatía del nuevo monarca gracias a lo cual es nombrado miembro del Consejo Secreto, presidente de la Cámara de los Comunes y canciller del dicado de Lancaster para, finalmente, llegar a Gran Canciller. Tras oponerse al divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón para su posterior casamiento con Ana Bolena, y con ello la ruptura con la Iglesia Católica, nuestro autor verá como su amistad con el monarca termina.

Después de esta ruptura pasarán varios años hasta que el propio rey dictamine la sentencia de muerte que exponía que Tomás Moro debía ser decapitado. Tras esta sentencia se encuentra el recelo de Enrique VIII de no haber contado con el apoyo de Moro en torno a sus ideas en relación con la ruptura de la Iglesia Católica y su oposición a las relaciones con sus respectivas esposas.

Utopía

Utopía (1516) de Tomás Moro (1478-1535) describe un Estado ideal, al igual que Castiglione defendió al perfecto Cortesan y Maquiavelo hacía lo propio con el perfecto príncipe.

A ese estado ideal lo denominó Utopía, palabra inventado por él y compuesta por las griegas u = no y topos = lugar, o sea no lugar, ninguna parte o “algún lugar no existente”. El éxito de la obra sirvió para que la palabra perdurara, incorporándose al léxico diario. [1]

La obra está dividida en tres partes: una carta del propio Tomás Moro a Pedro Egidio, el Libro Primero y el Libro Segundo. Tanto la carta como el primer Libro nos sirven de introducción al desarrollo de la explicación que nos da Moro del lugar llamado Utopía que se lleva a cabo completamente en el Libro Segundo.

A través de nueve capítulos, de una extensión más corta que larga, Moro nos explica en el Libro Segundo todo lo referido al lugar, más concretamente una isla, llamado Utopía. Comienza con la descripción de la propia isla para seguir con las ciudades y, en especial, de su capital.

Es a partir del tercer capítulo donde podemos encontrarnos con la descripción de las gentes que habitan Utopía y las funciones de cada elemento, o grupo social, debe llevar a cabo por el bien de la comunidad.

La obra termina haciendo un referencia al arte de la guerra y a la religión, cuestión ésta muy importante para cualquier ciudadano que habite las lejanas tierras de Utopía.

Desear el propio interés sin infringir leyes, es razonable; querer, además, el bienestar general es humano; pero arruinar la felicidad del prójimo para alcanzar la de uno mismo, es una acción inmoral, y, en cambio, despojarse de algo muy provechoso para beneficiar a otros es una acción caritativa. Verdaderamente, este acto, es tal que jamás priva de tanto bien como complace, pues la conciencia de obrar con generosidad, el agradecimiento de los que la reciben satisface más el espíritu que el gobe queobtendía el cuerpo si se abstuviera.

Notas

[1] Información extraída de la contracubierta de MORO, T. (2010). Utopía. Barcelona: Ediciones Brontes, 127 páginas.

[2] MORO, T. (2010). Utopía. Barcelona: Ediciones Brontes, p. 84.

Los vestigios de Grecia

¿Qué nos ha dejado como legado la antigua Grecia? ¿En qué aspectos podemos encontrar restos de esta civilización? A veces, pasan desapercibidas ante nuestros ojos. Estamos acostumbrados a ver ciertos monumentos o a escuchar algunas palabras sin pararnos a pensar dónde tienen su origen. Y lo cierto es que, muchas de ellas, tienen un principio común: Grecia.

En arquitectura, ¿quién no ha admirad la belleza de la Acrópolis de Atenas, el Partenón o el Templo de Zeus? Estas obras, tras miles de años, aún siguen en pie. Esto nos da una muestra de la grandeza de sus construcciones, un fiel reflejo de la solidez de la sociedad que las construyó. Además, también aportan importantes datos sobre sus costumbres o sus importantes avances en ciencia. ¿Cómo es posible que, hace tantos siglos, sin tantos avances en la construcción, pudieran erigir monumentos tan resistentes al paso del tiempo? A ellos les debemos también la invención de los capiteles de columnas dóricas, jónicas y corintias. También, en los grandes palacios atenienses, se han encontrado frescos que reflejan el día a día de los ciudadanos y, en la actualidad, aún podemos contemplar esculturas como el David de Miguel Ángel o el Discóbolo de Mirón, ambos basados en el canon de belleza griega.

En política, le debemos a Grecia el origen de la democracia tal como la conocemos hoy. En el siglo V a.C, esta era la forma de gobierno que se utilizaba en Atenas y otras polis. La palabra “democracia” proviene de ‘demos’ (en griego δῆμος), que significa ‘pueblo’ y krátos (en griego κράτος), que significa ‘poder’. De aquí deducimos, pues, que la democracia es aquella forma de gobierno cuyo poder reside en el pueblo. También relacionado con política, encontramos otras formas de gobierno que se acuñaron en esta época y cuya denominación se mantiene aún en la actualidad, aunque en ocasiones el sentido que se les ha dado haya variado: monarquía (de μόνος ‘uno’ y de ἀρχός ‘líder’, es decir, un sólo líder), aristocracia (de ἀριστός ‘mejor’ y de κράτος, ‘poder’, es decir, el poder de los mejores) u oligarquía (de ὀλίγος ‘pocos’ y de ἀρχός ‘líder’, es decir, pocos líderes). También podemos añadir términos como “ostracismo” (procedente de ὄστρακον ‘concha’ por ser el lugar donde se escribían los nombres en esta práctica) o la misma palabra “política”, que proviene de πολιτικος, referente a la pólis, al ordenamiento de la ciudad.

En nuestra lengua (y otras muchas), la sociedad griega ha hecho importantes aportaciones. Es cierto que muchas palabras provienen anteriormente del latín, pero muchos términos médicos y de las ciencias tienen su origen en Grecia. Es el caso de biología (de βίoς, ‘vida’ y λόγος, ‘estudio’), de fonética (de φωνή, ‘sonido’) o de técnica (de τέχνη, ‘arte’). También ha aportado sufijos del tipo τέτρα (“tetra-“, cuatro) o ἑξά (hexa-“, seis).

Por último, en cuanto al aporte a la cultura y al pensamiento, encontramos, por un lado, a grandes filósofos de la antigüedad, como Platón y Aristóteles, cuyas ideas y pensamientos persisten hoy en día. Además, gran parte de los orígenes del teatro está en esta civilización. Gracias a las fiestas que realizaban en honor al dios Baco (el dios del vino y de las fiestas), surgieron las tragedias. Podemos destacar a Sófocles, el autor de Edipo Rey, o a Eurípides. Es fundamental también destacar a personajes como Pitágoras en el ámbito de las matemáticas, o a Hipócrates, quien aseguró que las enfermedades eran producto de afecciones del cuerpo y no magia, como se creía. De esta forma, surgió la medicina. En historia, Heródoto y Tucídides empezaron a considerar la historia como algo de lo que aprender y no como un simple relato para ensalzar un pueblo. En deporte, destaca la creación de los Juegos Olímpicos, de los que aún disfrutamos en la actualidad.

 

Breve historia de las bibliotecas

Introducción

Desde la invención del libro como formato físico, la humanidad ha tenido la necesidad de guardar este tipo de documentos en un lugar que favorezca su preservación. De esta forma, se establecieron edificios especializados con el objetivo de custodiar el conocimiento recogido y favorecer, aunque en muchos casos limitadamente, el acceso a ellos. A continuación, se recoge una breve recopilación de la historia de estas construcciones, llamadas “bibliotecas” en la mayoría de los casos, que han permitido que gran parte del conocimiento pasado pueda ser estudiado y compartido en la actualidad.

biblioteca-copia

Biblioteca del Trinity College

¿Qué es una biblioteca?

El concepto de ‘biblioteca’ se puede referir tanto a un espacio físico como a uno no físico. Etimológicamente ‘bibliotheque’ se refiere a «caja de libros o caja para guardar libros y documentos». Hasta el siglo XVIII, se utilizaba el término ‘librería’, pero, desde entonces, en los países latinos (España, Francia, Italia, etc.) comenzó a usarse el concepto de ‘biblioteca”. Sin embargo, en los países anglosajones se sigue utilizando el término ‘library’.

Sigue leyendo