Autómata

Miradas que van y vienen.

Cuerpos que pasan, inertes, a tu lado,

sin rumbo, sin vida.

Anuncios

Noches, noches tristes

Noches, noches tristes.

Lágrimas que brotan,

que recorren surcos ya fijados.

 

Noches, noches tristes.

Miradas perdidas,

miradas tristes.

 

Noches, noches tristes.

Noches donde todo vuela.

Noches donde nada vale.

Noches, noches tristes.

Versos de mujer

Evitan que la mujer entienda verdad alguna,

la gente se divierte y se ríe de su estupidez.

Pero cuando las semillas de la estupidez acaban convirtiéndose en pecados

se vierte mucho veneno y se la llena de culpa.

Entonces no hay más apelaciones a la supresión de su intelecto,

entonces ella no es más que una mujer, la encarnación de la debilidad.

Se culpa, entonces, a la naturaleza y se menosprecia a la sangre y al corazón

por aquello cuyas  raíces se hallan solo en la manera de educar.

La fuente de un pozo que manaba se obstruye

y entonces surge la pregunta: ¿Por qué no fluye el agua?

Ponen una trampa para la pata del águila y le rompen sus alas,

y entonces le acusan de no llegar hasta el sol.

De igual modo, la energía de las mujeres se suprime con la educación y la costumbre,

dejan  que estas luchen entre sí en el estrecho ruedo de la estupidez,

y como un adorno arrastran el pesado yugo de la ignorancia,

porque ser sabia y culta se ve como una afrenta a las mujeres.

¡Oh, cruel tiranía! ¿Mejoraría nuestro mundo,

el que la mitad de la humanidad sea encadenada por la estrecha locura

cuando la falta de cerebro es evidente en cada tarea?

 

Hedvig Charlotta Nordenflycht (1761).