Ética en los embarazos: el caso de Carmen Bousada

¿Es ético poner en riesgo nuestra salud a cambio de ver cumplido un sueño? ¿Y si nuestra decisión afectara también a un familiar muy cercano? Podríamos plantearnos estas cuestiones tras conocer el caso de Carmen Bousada, una española de 67 años que quiso someterse a una fecundación in vitro en EEUU. A pesar de que la clínica no realiza este tipo de tratamientos a mujeres mayores de 55 años, la gaditana mintió sobre su edad para cumplir su objetivo de ser madre. Personalmente, creo que esta decisión fue muy inconsciente y arriesgada, ya que no solo fue peligroso para ella, sino también para sus futuros hijos.

En primer lugar, opino que existió una falta de control y responsabilidad por parte de la clínica que la trató. Estos procesos son, por lo general, muy costosos, así que creo que en este caso se valoró solamente el dinero y no los posibles riesgos a los que se exponía la paciente. Además, ella también debía conocer qué peligros entrañaba este proceso y considero que, si a pesar de ellos decidió seguir adelante, su comportamiento puede tacharse de infantil e inmaduro, ya que por un simple capricho no se puede arriesgar la propia vida y menos aún la de los bebés.

En segundo lugar, creo que esta mujer debió valorar si después de dar a luz podría ser capaz de atender a sus hijos lo suficientemente bien. Opino que es fundamental tomar esta decisión únicamente cuando se sabe con seguridad que se les va a poder garantizar un buen futuro, y esta mujer, al ser tan mayor, necesitó buscar a una persona que pudiera atenderles cuando ella falleciera. Esta razón es una más entre las muchas que demuestran que este acto fue inconsciente y, en contra de lo que ella afirma, poco meditado.

Por estos motivos, creo que debería existir un mayor control en este tipo de tratamientos. Carmen Bousada afirmó que en la clínica de Estados Unidos no le pidieron ningún tipo de documentación que pudiera certificar su edad, lo que considero un error enorme. Asimismo, pienso que el ser humano debería dejar de ser tan egoísta y caprichoso. Es imposible imponerse a la naturaleza y la fisiología de las personas, y por jugar con cosas tan delicadas podemos sufrir consecuencias muy graves. En este caso, el proceso de fecundación in vitro resultó exitoso (a pesar de que los gemelos fueron prematuros), pero, ¿qué hubiera pasado si el embarazo de esta mujer no se hubiera llevado a término? ¿Hubiera sido “juzgada” de manera diferente por la sociedad? Además, si ser madre era el sueño de su vida y tenía pensado hacerlo ayudándose de este método, ¿por qué no lo hizo antes, cuando corría menos peligros?

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