Poder político: cómo evitar la corrupción

Al hablar del poder político, actualmente, los ciudadanos tienen en mente una pregunta: ¿por qué hay corrupción en la esfera en la que no debiera haber? Es decir, ¿por qué el gobernante tiende a velar por sus propios intereses cuando administra una sociedad y no se preocupa de aquello que más beneficia a los componentes de la misma? Todo esto, a su vez, nos puede suscitar varias cuestiones: ¿el hombre –en este caso el político en cuestión– se pervierte al llegar al poder? ¿Es el ser humano por sí mismo, por naturaleza, depravado? Dependiendo de cómo respondamos, el papel que juegue la ética –al fin y al cabo, y desde mi punto de vista, la política tiene una relación estrecha con los valores morales– será uno u otro. A continuación me centraré en responder de forma afirmativa ambos interrogantes y en ver cómo se podría solucionar el problema que se plantea.

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