En defensa de las Humanidades

En una sociedad cada vez más tecnológica cuya única intención es avanzar hacia novedades digitales que nos simplifiquen la vida, ¿hay espacio para todos aquellos saberes que no tienen un fin más que el avance humano, literalmente; que la mejora de las personas como lo que son, con intereses e inquietudes más allá de lo que la ciencia puede abarcar? Sin idiomas, la comunicación sería prácticamente imposible; sin conocer nuestra historia cometeríamos siembre los mismos errores; sin filosofía, ¿quién nos enseñaría a pensar de manera crítica? Son muchas las disciplinas humanísticas que nos facilitan la vida a diario, aunque en muchas ocasiones no seamos conscientes de ello.

Los que decidimos que nuestro futuro (y sobre todo lo que nos gustaba realmente) estaba en las letras puras, hemos tenido que soportar más de una vez comentarios del tipo “eso no vale para nada”. En momentos así, muchos de nosotros hemos respirado hondo en un intento por no desesperarnos. Solo hace falta pararse a pensar en la vida de una persona para darse cuenta de qué pasaría sin muchos de los que seguimos trabajando por mejorar estas disciplinas. Cuando un niño es pequeño, aprende a leer sin saber que, muchas de las palabras que articula, tienen su origen en la sociedad griega y romana (aún muchos de vosotros llegaríais a sorprenderos de lo mucho que podría aportar la etimología a vuestras vidas). Más tarde, ese chico empieza a hablar y utiliza su idioma materno (u otros que adquiere) para relacionarse con el medio. Cuando crece, empieza a cuestionarse todo lo que le rodea. Quizá no nos encontramos ante el nuevo Platón o el mismísimo Marx, pero ahí está, tratando de entender desde el mayor número de perspectivas posibles los problemas a los que se enfrenta. Y entonces descubre a la mejor amiga de adolescencia que uno puede tener: la Filosofía. Si un día decide leer sobre lo que ocurrió en su país años atrás para entender las circunstancias actuales, siempre podrá acudir a la Historia. ¿Qué hay de la Antropología, el Derecho, o la Pedagogía? ¿Quién podría visitar un museo o un país extranjero sin tener ni idea de Historia del Arte?

En mi opinión, veo necesario que todas las personas tengan un mínimo de cultura humanística, ya que gran parte de lo que llamamos “cultura general” radica en estos estudios. Es cierto que hablar latín o griego clásicos no va a salvarle la vida a nadie, pero saber de dónde procedemos y dónde están nuestros orígenes es algo que siempre nos hará comprender un poco mejor las incógnitas que rodean la vida. También considero que el respeto hacia las personas que sí dominan estas disciplinas es necesario, ya que muchas veces se nos menosprecia y se nos dice que “lo que hacemos es más fácil que algo de ciencias”. ¿Cuántos de vosotros habéis sufrido horas y horas traduciendo al interminable César, al divertido Esopo o al enamorado Catulo?

Por otro lado, creo el debate que se genera constantemente entre “ciencias-letras” es innecesario. Una rama del conocimiento no podría seguir progresando sin la otra, y viceversa. Además, no podemos pretender que nuestra sociedad avance si coartamos a los jóvenes a estudiar aquello que les gusta simplemente porque “no sea rentable” o “porque eso no vaya a darle de comer”. ¿Qué pasará en un futuro (no muy lejano, lamentablemente) cuando ya no queden estudiosos de la historia, la arqueología, las lenguas muertas y nuestros antepasados en general? ¿de verdad es necesario condenarnos a una pérdida cultural tan grande? ¿qué hubiera sido de muchos, científicos, sin aquellos primeros humanistas?

Os dejamos este artículo para aportar más información y puntos de vista: El descender de las Humanidades

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“De animales a dioses”: progreso y mito en la historia

HARARI, Yuval Noah. De animales a dioses. 4ª edición. Barcelona: Debate, 2014.

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Introducción

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Se puede hablar de progreso en el devenir histórico? ¿De retroceso? ¿Avanza el individuo a la vez que lo hace el conjunto de la humanidad? En definitiva, ¿qué es la historia? ¿Qué se puede entender por historia? Cualquier persona, en algún momento, se ha planteado estas cuestiones y ha intentado darles respuestas. Son muchos los autores que también han reflexionado y han llevado a cabo sus planteamientos en torno a esas preguntas. Una de las propuestas más recientes en relación a esos interrogantes que se plantea la Filosofía de la Historia ha sido la del autor israelita Harari en su última publicación que lleva por título De animales a dioses.

A continuación, se recogen dos de los planteamientos que se encuentran en dicha obra y que tienen, a mi parecer, un papel destacado a la hora de enfrentarnos a esas cuestiones iniciales que tienen como fin último conocer la historia; en definitiva, encontrar una respuesta al interrogante de quiénes somos. La primera de estas propuestas ya fue defendida por el filósofo prusiano Immanuel Kant (1724-1804) en un breve escrito, Probable inicio de la historia humana (escrito en 1785 y publicado un año más tarde), que viene a exponer que la evolución de la humanidad trae consigo un perjuicio en las condiciones individuales del sujeto. Otro de los argumentos que se recogen en el libro de Harari, y que se mostrará en el ensayo, es el papel fundamental del mito en la historia a la hora de establecer la cooperación entre los individuos y el progreso resultante a partir de ella.

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