La desobediencia civil como garante del contrato social y la justicia: una visión a partir de John Rawls

John Rawls en “La justificación de la desobediencia civil”, que se encuentra dentro de la compilación Justicia como equidad, fundamenta la desobediencia civil dentro de un régimen democrático constitucional con el fin de mostrar qué condiciones tendría que seguir el ciudadano a la hora de oponerse de forma adecuada a la autoridad que se ha establecido legalmente en la sociedad. Para mostrarnos todo lo anterior, primero expone cómo surge dicha sociedad siguiendo la tradición contractualista de autores como Hobbes, Locke o Rousseau aunque plantea su propia doctrina del contrato social.

Al igual que sus antecesores en la corriente contractualista, Rawls expone una hipotética posición original donde “las personas tienen iguales poderes y derechos”[1], la misma libertad. Este hecho permitiría a todos aquellos que se encuentren en dicha situación imaginaria establecer los arreglos sociales –las instituciones– y los principios de justicia que asignan y aseguran los derechos y libertades. A partir de ahí, según el autor, todos los acuerdos entre los hombres serán considerados justos o injustos según estén o no establecidos en relación con los principios elegidos en la posición original. Todo esto nos proporciona una base satisfactoria a la hora de establecernos en sociedad. La pregunta que podríamos hacernos es ¿qué garantiza que lleguemos a un acuerdo –establecer el contrato social– en ese supuesto?

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Propuestas y consejos para el 20-D

A continuación se encuentran una serie de propuestas y consejos de cara a las elecciones del próximo domingo basadas en mis lecturas más recientes.

La  justicia de la constitución no asegura la justicia de las leyes estatuidas bajo ella; y aunque a menudo tenemos tanto una obligación como un deber de observar lo legislado por la mayoría (en la medida en que ellos no sobrepase ciertos límites), no hay, por supuesto, una obligación o un deber correspondiente de considerar justo aquello que la mayoría estatuye. El derecho a hacer leyes no garantiza que la decisión se tomará rectamente; y aunque el ciudadano se someta en su conducta al juicio de la autoridad democrática, no somete su juicio a ella. Y si a su juicio lo establecido por la mayoría sobrepasa ciertos límites de injusticia, el ciudadano puede pensar en la desobediencia.

John Rawls, Justicia como equidad, p. 162.

El ciudadano es responsable de lo que hace. […] En una sociedad democrática cada cual tiene que actuar tal como cree que se lo exigen los principios de lo recto en materia política.

John Rawls, Op. Cit., p. 169.

Como solía decir Studs Terkel, el reputado especialista en historia oral: «La esperanza nunca ha venido de arriba, siempre ha surgido de la base».

Naomi Klein, No Logo, p. 18.

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