Una aproximación al Renacimiento

El Renacimiento […] representa la juventud, y sólo la juventud con su curiosidad intelectual y energía que abarca toda la vida.

BERENSON, B. Los pintores venecianos del Renacimiento.

Aunque actualmente usamos el término ‘Renacimiento’ con total normalidad, no fue hasta el siglo XIX cuando los historiadores deciden utilizarlo para referirse a la época comprendida entre los siglos XIV y XVI. Según los historiadores podemos considerar a toda la época medieval como una “Edad Oscura” debido, principalmente, al retroceso que se produjo tras la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.). Gracias a esa etapa cuyo progreso no fue tan llamativo podemos hablar de Renacimiento. Éste, como movimiento cultural, pretende volver a los valores griegos y romanos a través de su redescubrimiento.

Ese nuevo redescubrimiento, según nos cuenta Giorgio Vasari (1511–1574) en su obra Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (1550) empezó por las creaciones artísticas. Fue el pintor Giotto (1267–1337) quien empezó a romper con el modelo gótico que imperaba en las artes visuales, pero no solo fue en la pintura donde se introdujeron cambios, también fueron notables las novedades que se llevaron a cabo en la arquitectura y la escultura. Uno de los mayores redescubrimientos fue la perspectiva por parte de Brunelleschi  (1377–1446), arquitecto de la catedral de Florencia.

Además de estos avances, también se produjo una nueva revolución respecto al patrocino de las obras llevadas a cabo por los diferentes artistas (pintores, arquitectos, escultores). El arte medieval había sido predominantemente religioso, pero en esta nueva época empieza a secularizarse gracias al mecenazgo de grandes familias como, por ejemplo, los Médici en Florencia.

No obstante, no todo el Renacimiento estuvo ligado a las artes visuales. La idea que se concibió sobre el hombre produjo un nuevo movimiento que es conocido como Humanismo renacentista o, simplemente, Humanismo. Su origen se encuentra en Italia cuando el poeta Petrarca (1304–1374) impulsa el interés por las obras de autores griegos y romanos de la Antigüedad. Muchas de estas obras habían sido redescubiertas en los dos siglos anteriores debido, especialmente, a las traducciones realizadas por los árabes. Gracias a este estímulo, los seguidores de Petrarca propusieron un sistema educativo basado en la lectura de las obras clásicas. Éstas se dividían en cinco temas principales: retórica, poesía, gramática, historia y filosofía moral (ética).

Los humanistas, además de imitar el estilo de los autores clásicos, también querían imitar el modelo de la investigaci ón intelectual para dejar de lado las limitaciones que la doctrina cristiana imponía. La virtud tuvo un papel destacable en estos estudios, para ello se produjo la investigación de cómo debía actuar un hombre virtuoso en la
política, en el campo de batalla& Como resultado de todo esto podemos destacar la obra de Maquiavelo (1469–1527), El Príncipe (1513, publicado en 1532).

Debido a todos estos acontecimientos o cambios, el Renacimiento rompe con todo lo establecido hasta la época. De esta forma se inicia una época de esplendor que tendrá numerosos nombres ilustres como Leonardo da Vinci, Rafael, Brunelleschi, Miguel Ángel, Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro, Botticelli, Donatello, Durero, Maquiavelo, Nicolás de Cusa, Oliva Sabuco, Juan Luis Vives, Pico della Mirándola, Nebrija, y un largo etc.

Referencia:

CROFTON, Ian. 50 cosas que hay que saber sobre historia del mundo. Barcelona: Ariel, 2011.

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Versos de mujer

Evitan que la mujer entienda verdad alguna,

la gente se divierte y se ríe de su estupidez.

Pero cuando las semillas de la estupidez acaban convirtiéndose en pecados

se vierte mucho veneno y se la llena de culpa.

Entonces no hay más apelaciones a la supresión de su intelecto,

entonces ella no es más que una mujer, la encarnación de la debilidad.

Se culpa, entonces, a la naturaleza y se menosprecia a la sangre y al corazón

por aquello cuyas  raíces se hallan solo en la manera de educar.

La fuente de un pozo que manaba se obstruye

y entonces surge la pregunta: ¿Por qué no fluye el agua?

Ponen una trampa para la pata del águila y le rompen sus alas,

y entonces le acusan de no llegar hasta el sol.

De igual modo, la energía de las mujeres se suprime con la educación y la costumbre,

dejan  que estas luchen entre sí en el estrecho ruedo de la estupidez,

y como un adorno arrastran el pesado yugo de la ignorancia,

porque ser sabia y culta se ve como una afrenta a las mujeres.

¡Oh, cruel tiranía! ¿Mejoraría nuestro mundo,

el que la mitad de la humanidad sea encadenada por la estrecha locura

cuando la falta de cerebro es evidente en cada tarea?

 

Hedvig Charlotta Nordenflycht (1761).