Tomás Moro y su “Utopía”

Tomás Moro llegó a ser un hombre muy importante en la época en la que vivió. Destaca principalmente porque llegó a ser Gran Canciller de Inglaterra, escritor, un gran pensador y humanista, y, tras su muerte, llegó a ser un mártir reconocido por la Iglesia Católica.Resultado de imagen de tomas moro

Nació en Londres el 7 de febrero de 1478 en el seno de una familia acomodada y falleció el 7 de julio de 1535 debido a la orden de decapitación dictada por el monarca Enrique VIII.

Desde pequeño empezó a estudiar francés, latín, griego y música en el colegio dirigido por el humanista Nicolás Holt de Saint Anthony donde se ejercitó también en dialéctica. Con tan solo trece años entre al servicio de John Morton, arzobispo de Canterbury y, más tarde, Cardenal. Éste le subvenciona dos cursos en la Universidad de Oxford donde Moro destacará en retórica, dialéctica, filosofía y griego.

Posteriormente estudió derecho en Londres y en poco tiempo se convirtió en un abogado de gran fama, al igual que su padre, que defendía siempre la justicia. En los primeros años del siglo XVI visitó las universidades de París y Lovaina junto a Desiderio Erasmo, más conocido como Eramos de Rotterdam. Este hecho produjo que mantuvieran una intensa amistad a la que se unió el español Juan Luis Vives tras visitar tanto Lovaina como Inglaterra.

En 1505 se casa con Joana Colte, pero fallece seis años más tarde tras dar a luz anteriormente a cuatro hijos. Ante esta situación se vuelve a casa nuevamente con Alice Middleton, también viuda y madre de una niña.

Al morir Enrique VII, su hijo sube al trono para convertirse en Enrique VIII. Moro pronto cuenta con la simpatía del nuevo monarca gracias a lo cual es nombrado miembro del Consejo Secreto, presidente de la Cámara de los Comunes y canciller del dicado de Lancaster para, finalmente, llegar a Gran Canciller. Tras oponerse al divorcio de Enrique VIII y Catalina de Aragón para su posterior casamiento con Ana Bolena, y con ello la ruptura con la Iglesia Católica, nuestro autor verá como su amistad con el monarca termina.

Después de esta ruptura pasarán varios años hasta que el propio rey dictamine la sentencia de muerte que exponía que Tomás Moro debía ser decapitado. Tras esta sentencia se encuentra el recelo de Enrique VIII de no haber contado con el apoyo de Moro en torno a sus ideas en relación con la ruptura de la Iglesia Católica y su oposición a las relaciones con sus respectivas esposas.

Utopía

Utopía (1516) de Tomás Moro (1478-1535) describe un Estado ideal, al igual que Castiglione defendió al perfecto Cortesan y Maquiavelo hacía lo propio con el perfecto príncipe.

A ese estado ideal lo denominó Utopía, palabra inventado por él y compuesta por las griegas u = no y topos = lugar, o sea no lugar, ninguna parte o “algún lugar no existente”. El éxito de la obra sirvió para que la palabra perdurara, incorporándose al léxico diario. [1]

La obra está dividida en tres partes: una carta del propio Tomás Moro a Pedro Egidio, el Libro Primero y el Libro Segundo. Tanto la carta como el primer Libro nos sirven de introducción al desarrollo de la explicación que nos da Moro del lugar llamado Utopía que se lleva a cabo completamente en el Libro Segundo.

A través de nueve capítulos, de una extensión más corta que larga, Moro nos explica en el Libro Segundo todo lo referido al lugar, más concretamente una isla, llamado Utopía. Comienza con la descripción de la propia isla para seguir con las ciudades y, en especial, de su capital.

Es a partir del tercer capítulo donde podemos encontrarnos con la descripción de las gentes que habitan Utopía y las funciones de cada elemento, o grupo social, debe llevar a cabo por el bien de la comunidad.

La obra termina haciendo un referencia al arte de la guerra y a la religión, cuestión ésta muy importante para cualquier ciudadano que habite las lejanas tierras de Utopía.

Desear el propio interés sin infringir leyes, es razonable; querer, además, el bienestar general es humano; pero arruinar la felicidad del prójimo para alcanzar la de uno mismo, es una acción inmoral, y, en cambio, despojarse de algo muy provechoso para beneficiar a otros es una acción caritativa. Verdaderamente, este acto, es tal que jamás priva de tanto bien como complace, pues la conciencia de obrar con generosidad, el agradecimiento de los que la reciben satisface más el espíritu que el gobe queobtendía el cuerpo si se abstuviera.

Notas

[1] Información extraída de la contracubierta de MORO, T. (2010). Utopía. Barcelona: Ediciones Brontes, 127 páginas.

[2] MORO, T. (2010). Utopía. Barcelona: Ediciones Brontes, p. 84.

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