Violencia machista

La violencia machista es, en mi opinión, el mal de las sociedades del siglo XXI. A diario vemos noticias en los medios de comunicación que hacen referencia a cómo las mujeres somos víctimas de maltrato, vejaciones y desigualdades ante las que nadie (o casi nadie) decide actuar. No solo hablamos de agresiones, sino también de diferencias salariales o laborales. En estas situaciones, ser mujer parece más una lacra que un orgullo, y esto es culpa, en gran parte, del ambiente en el que vivimos.

Por un lado, considero que es importante destacar que la violencia machista no solo hace referencia a las agresiones físicas como tal, sino también al maltrato psicológico que las féminas sufren. En mi opinión, las peleas son muy graves, pero el daño psicológico puede ser aún peor, ya que las que lo sufren viven con miedo el resto de sus vidas y nunca acaban de superarlo por completo. Es cierto que todo es un largo proceso (suele empezar por el control o la privación de la libertad hasta llegar a los golpes), pero detenerlo a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Por este motivo, creo que es necesario concienciarlas de que denunciar no es nada malo, así como mostrarles que van a estar apoyadas por profesionales durante todo el proceso

Por otro lado, me parece absurdo que nosotras tengamos que denominar “situaciones de riesgo” a acciones tan cotidianas como coger el transporte público, volver solas a casa o caminar sin compañía en zonas poco concurridas. Opino que es imprescindible que nos sintamos a salvo en cualquier circunstancia, y eso se consigue gracias a la colaboración de todos. No es necesario ver a una mujer como débil cuando está sola, sino al contrario: pienso que hay que ser muy valiente para enfrentarse a esto sabiendo el riesgo que entraña.

En conclusión, creo que hay que erradicar la violencia machista, tanto en España como en el resto del mundo. Personalmente, opino que el problema está en la educación que se nos da (tanto a hombres como a mujeres) sobre que somos “el sexo débil” o el utilitarismo al que “podemos ser sometidas” sin que los agresores sean castigados en muchos casos. Es cierto que estas ideas están muy arraigadas, pero considero que es fundamental que cambien, al igual que la sociedad lo hará. Asimismo, pienso que es necesario concienciar a todo el mundo de que el caso contrario también existe: los hombres pueden sufrir por este mismo motivo y sus casos tienen menos visibilidad (e incluso menos credibilidad) en los medios.

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¿Muertas o asesinadas?

Desgraciadamente, cada día son más las mujeres asesinadas por sus parejas, ex-parejas, amigos o compañeros en nuestro país. Quizá deberíamos plantearnos, en primer lugar, si los métodos de tramitación de denuncias, las medidas cautelares de protección de víctimas o la identificación de casos falsos son los apropiados, pero no es este el tema en el que nos centraremos hoy. Queremos hacer hincapié en los numerosos titulares de prensa  que en muchas ocasiones indican: “aparece otra mujer muerta y ya son X en lo que va de año”. ¿Por qué utilizan el adjetivo “muerta”, si en realidad deberían decir “asesinadas”?

Podemos pararnos a analizar estos dos adjetivos según la definición que la RAE ofrece de ellos:

MUERTO, A:

1. adj. Que está sin vida. Apl. a pers., u. t. c. s.

ASESINAR:

1. tr. Matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa.

En muchas ocasiones, los usos que ofrece la RAE no se adaptan al uso real que hacen las personas de una palabra, pero creo que este no es el caso. Opino que todos los periodistas, redactores y demás informadores deberían conocer el sentido de todo aquello que dicen, ya que pueden proporcionar informaciones equívocas o falsas, como en este tipo de noticias. Es un tema que para nuestra sociedad es una lacra, por lo que no debería existir ningún engaño o desinformación al respecto. Es un problema que debe combatirse de raíz, sin tapujos o excusas, sin atender a comentarios que claman que “las mujeres que son agredidas se lo merecían”, “algo habría hecho” o similares. Nadie merece ser víctima de la violencia de ningún tipo, ya que en ningún caso está justificada, y menos aún llegar a morir por esta razón. También es importante centrarnos en la educación que reciben los más pequeños, ya que cada vez aparecen casos de violencia a edades más tempranas. Si estos comportamientos no se erradican lo más pronto posible, en el futuro podrán tener consecuencias peores.